El 'bacheletazo' de Mancera

Al exprocurador capitalino le pareció buenísima idea mantener en la zozobra a sus funcionarios.

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

El jueves sorprendió a propios y extraños la decisión del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, de pedirle, al más puro estilo de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, la renuncia a su gabinete. Sin embargo, lo que sucede con las copias piratas es que hay partes que se ven muy mal.

Bachelet pidió la renuncia a todos los ministros de su gobierno y anunció la reestructuración completa 72 horas después. Mancera no, él decidió que se tomaría su tiempo y volvió a señalar, oootra vez, que evaluaría a sus funcionarios y tomaría una decisión antes de su Tercer Informe de Gobierno en septiembre. Además, ahora resulta que la decisión podría resultar en enroques de funcionarios y no necesariamente en destituciones, algo así como la misma gata, pero revolcada.

Para algunos, ese anuncio es una señal de que al jefe del GDF no le tiembla la mano, pero es al contrario, demuestra una enorme debilidad de no tomar las decisiones de una vez por todas, justificando su dilación con el viejo truco mil 500 del servicio público “la evaluación”.

El 7 de agosto del año pasado dio a conocer que haría una revisión al desempeño de los integrantes de su gabinete legal y ampliado, posterior a su Segundo Informe de Gobierno. También ha dicho que constantemente los evalúa, así que algún avance debe tener, lleva casi un año haciendo el diagnóstico de su gabinete y todavía no acaba.

Al exprocurador capitalino le pareció buenísima idea mantener en la zozobra a sus funcionarios, ponerle un poco de sal y pimienta a la aburrida cotidianidad de ser gobierno. No importa que a partir de su anuncio provocara incertidumbre en las distintas áreas de la administración pensando ¿quién se va y quién se queda? ¿Con quién ya no vale la pena acordar nada? Porque si se trata de resultados, todos en su gobierno se pueden ir. Seguramente pensó que, como en su gobierno las cosas van tan maravillosamente, se podía dar el lujo de distraer a sus titulares y la estructura en las grillas internas. Mancera, además, no midió la vulnerabilidad en que pone a los secretarios frente a los diferentes grupos de presión que, sabedores de que varios de sus funcionarios están en la cuerda floja, buscarán recuperar el territorio ganado.

O tal vez todo esto sea parte de un show propuesto por sus brillantes asesores, que, sabedores de que a la gente le gusta el drama y la emoción, le están recomendando organizar un reality show. Podría ser del estilo de Donald Trump ahora que se puso tan de moda. Llamar a sus funcionarios a su sala de juntas y decirles: “Héctor... You’re fired (estás despedido)”.

O convertir a su gobierno en un Big Brother capitalino: Héctor Serrano, tú estás nominado; Rosa Icela Rodríguez, tú estás nominada. Salomón Chertorivski, tú no estás nominado. Tanya Müller pasa al confesionario.

Incluso, se podría pedir a la gente que vote por su favorito para no ser expulsado. “Si no quieres que Rufino H. León se vaya de la Secretaría de Movilidad ¡sálvalo con tu voto! Marca al 01800 salvemos a Rufino”.

Lo único bueno del anuncio es que mucha gente fue directamente a la página del gobierno capitalino para conocer a los funcionarios y votar por sus favoritos y se enteró de que existen secretarías ¡de Ciencia y de Desarrollo Rural! 

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