Sinergias entre los sectores agropecuarios de Australia y México: un gran potencial por detonar

Ambos países analizan cómo hacer más competitivos sus respectivos sectores.

Sin lugar a dudas, el sector agropecuario de México es de vital importancia para la economía del país, tanto por el número de empleos que genera como por la aportación que realiza a la actividad económica de 3% del PIB.

De igual manera, en Australia el sector agropecuario juega un papel muy importante en la economía, a la cual aporta 2.3% del PIB de mi país. Asimismo, ambos países son muy vulnerables a desastres naturales tales como sequías e inundaciones, enfrentan retos significativos en materia de gestión de recursos hídricos, y están particularmente expuestos a los efectos del cambio climático.

En 2014, tanto Australia como México están analizando cómo hacer más competitivos sus respectivos sectores agropecuarios. En México, el gobierno de la República está impulsando una profunda reforma para el campo mexicano. De manera similar, el gobierno de Australia está elaborando un libro blanco sobre competitividad agrícola, el cual buscará maneras de impulsar la innovación y mejorar la productividad.

Existe un gran potencial en la relación entre Australia y México, no sólo en incrementar el comercio sino también en la investigación y la colaboración, particularmente en el ámbito de la agricultura tropical.

En materia de comercio, el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP) brinda el potencial de transformar el intercambio comercial bilateral entre Australia y México, el cual se ha visto frenado por cuestiones arancelarias y otras de diversa índole. El gobierno de mi país está consciente que existen ciertos temores en México de que Australia pudiera saturar el mercado mexicano, lo cual en mi país no se contempla que en realidad llegue a suceder. Una perspectiva más realista es que Australia y México podrían ser proveedores de productos agrícolas para nichos de mercado muy específicos en cada país —por ejemplo granos y cereales de Australia a México, y frutas y verduras de México a Australia— y de paso contribuir a diversificar los destinos de las exportaciones agropecuarias de México más allá de América del Norte.

Existe un enorme potencial para una mayor colaboración agrícola entre Australia y México. Cabe resaltar que dicha colaboración es de larga data: Australia ha colaborado con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) desde la década de 1970, y el gobierno de mi país es uno de los mayores donantes al Centro, habiendo aportado más de 18 mdd al CIMMYT en 2014.

Por otra parte, me complace que se contempla la participación de un renombrado especialista australiano en innovación en la agricultura, el profesor Robert Henry (director de la Queensland Alliance for Agriculture and Food Innovation), como ponente en el Foro Global Agroalimentario 2014 que organiza el Consejo Nacional Agropecuario en octubre próximo.

Otro ejemplo de la colaboración de los gobiernos de Australia y de México en el sector agropecuario son las capacitaciones realizadas bajo el Esquema de Acreditación de Fumigación de Australia (AFAS, por sus siglas en inglés) a través del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), una institución intergubernamental especializada en sanidad agroalimentaria con sede en El Salvador y de la cual son Estados miembros México, Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana.

Por otra parte, Australia y México cuentan con una herramienta más para fortalecer y diversificar los vínculos entre sus sectores agropecuarios: el Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación Agrícola, suscrito en 2010.

Confío que la relación bilateral entre mi país y México continúe estrechándose, particularmente entre sus respectivos sectores agropecuarios, para beneficio de las economías y los habitantes de nuestros países.

Espero sus comentarios en downunder.mexico@dfat.gov.au o en Facebook.com/ausembmex.

Embajador de Australia en México.

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