Guerrero, Falcone y el Presidente
Giovanni Falcone fue un juez italiano asesinado el 23 de mayo de 1992,junto a su mujer y tres de sus escoltas, como venganza porque había logrado sentar en el banquillo a 400 mafiosos de la Cosa Nostra y dictar alrededor de 360 sentencias durante el Maxiproceso que había iniciado en 1986.
Posteriormente, el pensador Norberto Bobbio, también italiano, escribiría algunas reflexiones sobre la democracia, concluyendo que se trata, idealmente, del gobierno de poder visible pero, a la par, emerge el poder invisible que lo constituyen las asociaciones delictivas y las grandes organizaciones criminales como la mafia (Democracia y secreto, 2013). Sin lugar a dudas, el autor se refería a lo sucedido en su país, pero esta tesis puede aplicarse a cualquier lugar, principalmente en donde se producen drogas ilícitas como en el nuestro.
Las dos citas vienen al caso por los asuntos que siguen aconteciendo en Guerrero, en donde, si bien es cierto que ya hay un nuevo gobernador, los actos violentos siguen manifestándose con mayor contundencia (Según datos del Secretariado Ejecutivo del 2013 a noviembre del 2015, hay un incremento del 32.12% de averiguaciones previas iniciadas de delitos del fuero común y 31.77 del fuero federal).
Desde el 28 de junio de 1813, cuando José María Morelos y Pavón lanzó la primera convocatoria para el Congreso en Chilpancingo, Guerrero quedó marcado históricamente como el lugar de la rebelión pero también de la reconciliación y la paz con el Plan de Iguala o Plan de las Tres Garantías, proclamado el 24 de febrero de 1821.
En Italia se desarrolló un sistema de justicia encabezado por una corriente de jueces que decidieron combatir la impunidad, pese al peligro que para ellos mismos representaba. Restablecer el Estado de derecho en Guerrero requiere de legitimidad, conocimiento, liderazgo y fuerza de quienes ejercen el poder público, el combate a la impunidad tiene que ser la base de su actuación.
No podemos ser insensibles ante los esfuerzos del actual gobernador Héctor Astudillo, pero también los presidentes municipales requieren ser integrados al ejercicio real y democrático del poder. No podemos exigirles que enfrenten a las organizaciones criminales o que no actúen con supuesta cobardía si no sienten pertenencia al pacto federal y cobijo en el mismo.
Guerrero no es muy importante para determinar las elecciones federales de cada seis años, como sí lo son Veracruz o el Estado de México, que cuentan con un padrón electoral envidiable. Pero puede ser el talón de Aquiles del sistema de partidos y de la democracia mexicana en el 2018. Tampoco es importante por sus fronteras como lo es Tamaulipas o Chihuahua con Estados Unidos de América pero, a decir de algunos estudiosos del tema, produce el 60% de heroína, la cual, en su mayoría, se consume en ese lugar. Tampoco es una entidad importante en términos económicos como la Ciudad de México, si bien es cierto su Producto Interno Bruto pasó de 1.50 del 2013 a 6.70 en el 2014, fue por las inversiones que realizó el gobierno Federal por las desgracias que ocasionaron las tormentas del Manuel e Ingrid (Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Guerrero).
Pese a todo ello, Guerrero es la entidad más importante de las 32 en términos de gobernabilidad interna y de impacto internacional. Porque en ese lugar se han sumado una serie de eventos sociales y políticos que nos han expuesto como nación y que es urgente enfrentar y además, porque se siguen perdiendo vidas humanas, muchas de ellas de niños y niñas que merecían otro destino.
Confío en que el presidente Enrique Peña Nieto vea a Guerrero como un símbolo, como un reto, como una bandera de lo que podemos hacer los mexicanos cuando nos unimos. Con su liderazgo, el Presidente logró que se votaran las reformas estructurales. Creo que hoy puede hacer lo mismo en esa entidad. Porque restablecer el Estado de derecho en Guerrero es un acto de justicia y reconciliación que requiere del titular del Ejecutivo federal, si él lo hace, miles de ciudadanos nos uniremos como lo hizo la sociedad civil italiana ante el heroísmo del juez Falcone y quienes lo siguieron.
