La luz en el túnel, pero del más allá
Todo se nos está juntando. Y la única luz en el túnel que se avizora es la que van a ver miles de contagiados por COVID19, pero en el más allá, si seguimos por el mismo camino.Contrario a lo que aseguran las autoridades federales, todo indica que apenas vamos a ...

Ruth Rodríguez
En el quirófano
Todo se nos está juntando. Y la única luz en el túnel que se avizora es la que van a ver miles de contagiados por COVID-19, pero en el más allá, si seguimos por el mismo camino.
Contrario a lo que aseguran las autoridades federales, todo indica que apenas vamos a entrar al pico más alto de la pandemia y serán semanas difíciles, sobre todo para el personal de salud, que comienza a cansarse y sus relevos no están lo suficientemente preparados.
Los hospitales joya del sector salud, los Institutos Nacionales, funcionan a la perfección, pero ya se llenaron. Bien por quienes están siendo atendidos ahí.
Mal por el IMSS y el ISSSTE, que parecería que se quedaron rezagados y les ganó el tiempo. Mal por sus afiliados, que están pagando las facturas. Cada vez son más frecuentes las imágenes de gente acostada en sillas, en colchonetas improvisadas, porque no hay lugar. O de familiares aglutinados a las afueras de los hospitales demandando información de sus familiares internados.
La ocupación hospitalaria está por arriba del 50% en la Ciudad de México, Baja California y el Estado de México. Pero cada vez es más frecuente el peregrinar de personas de un hospital a otro en busca de atención.
Por eso ahora viene la megarreconversión hospitalaria, en donde entran el Ejército y la Marina a apoyar con sus instalaciones y su personal de salud para la atención del paciente COVID-19, de inicio, en cinco estados que tienen el mayor número de casos: Ciudad de México, Estado de México, Baja California, Tabasco y Sinaloa.
Esperemos, por el bien de todos, que tengan éxito. Pero los mensajes del gobierno de que han domado la epidemia no ayudan en nada a las Fuerzas Armadas ni al ejército de médicos y enfermeras que luchan cada día contra el coronavirus en los hospitales.
Afuera hay dos mundos: las personas que decidieron quedarse en casa y que, incluso cuando salen con cubrebocas y caretas de protección, los ven como si fueran los enfermos; y los que no creen que exista el coronavirus y andan en la calle como si nada, alentados por los mensajes cruzados del propio gobierno. La gente cada día sale más a la calle. De seguir así, reitero, la única luz en el túnel que se avizora es la que van a ver miles de personas, pero en el más allá, cuando fallezcan.
ABATELENGUAS
¿Se acuerdan de una delegación de once médicos cubanos que llegaron a México a mediados de abril para dar recomendaciones a México sobre la atención del COVID-19 y que, de acuerdo a la cancillería mexicana, que encabeza Marcelo Ebrard, no prestarían servicios de atención a la población?
Pues llegaron al Hospital de Especialidades Dr. Belisario Domínguez, en la alcaldía Tláhuac, que fue convertido para la atención del COVID-19, pero resulta que son médicos generales, que no saben nada de manejo de pulmón en crisis, por lo que los médicos mexicanos les están enseñando a intubar a pacientes y les están dando un curso de vías aéreas nasales y laríngeas.
Se agradece la ayuda, que no es gratuita y paga el gobierno mexicano, pero en plena contingencia difícilmente van a aprender especialidades que llevan años, como el manejo de los ventiladores, que tampoco saben usar. Y, en lugar de apoyar, me comentan, distraen recursos y personal del hospital en cuestión.
BAJO EL MICROSCOPIO
Hablando del canciller Marcelo Ebrard, el gobierno mexicano debe tener cuidado con darle demasiado valor al medicamento Remdesivir, del laboratorio Gilead Sciences, que ha contactado al secretario de Relaciones Exteriores y que asegura mejorar el tiempo de evolución de los pacientes con COVID-19.
Dicho medicamento ha tenido críticas por sus efectos secundarios, tal y como lo demuestra el último ensayo clínico publicado en la revista médica científica The Lancet, que revela que el uso de este medicamento en enfermos con neumonías por COVID-19 presenta efectos más adversos que en el grupo placebo. No nos vaya a pasar lo de la influenza AH1N1, cuando la administración de Calderón compró al laboratorio Roche, a precios muy altos y en cantidades grandes, la sustancia activa Oseltamivir (Tamiflu) y, al final, el producto terminó en bodegas y se caducó; y años más tarde la OMS indicó que su eficacia no era tan alta.