Compra de medicamentos enfrenta retraso

Los medicamentos y el material de curación que el gobierno federal compra a través de la oficina de Naciones Unidas y Servicios para Proyectos Unops vienen retrasados. Si todo sale bien, se espera que comiencen a llegar, de manera gradual y parcial, a partir de ...

Ruth Rodríguez

Ruth Rodríguez

En el quirófano

Los medicamentos y el material de curación que el gobierno federal compra a través de la oficina de Naciones Unidas y Servicios para Proyectos (Unops) vienen retrasados. Si todo sale bien, se espera que comiencen a llegar, de manera gradual y parcial, a partir de mayo.

Esto explica de alguna manera el desabasto de medicamentos que se comienza a registrar en muchas unidades médicas del sector salud.

Desde las oficinas del organismo internacional explican que el retraso se debe, básicamente, a que, a la par de esta megacompra, atendieron otras demandas emergentes del gobierno mexicano, el cual priorizó una lista de medicamentos para enfermedades oncológicas, hematológicas e infecciosas, que el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) solicitó de manera urgente en medio de la pandemia por covid-19.

Además de que el Insabi modificó las cantidades de algunos medicamentos que había solicitado y sumó nuevas claves de patente, lo que generó que la Unops se volviera a sentar a negociar con los fabricantes. Pero hay otros factores que también generaron el retraso y que les preocupan más. Las resistencias de un grupo de farmacéuticas, muy cerrado, que tenía el control del abasto de medicinas en México.

Para vencer esas resistencias y eliminar cualquier sospecha de corrupción, es que han llevado a cabo procesos de contratación transparentes, que han comenzado a dejar ahorros millonarios. Un ejemplo de esto, aseguran, es la compra de medicamentos urgentes que solicitó el Insabi, en donde la Unops adjudicó contratos de adquisición de medicinas por un valor total mayor a 18 mil millones de pesos, con un ahorro que estiman cercano a 2 mil 400 millones de pesos, sobre los precios de referencia pagados el año pasado.

Se espera que en este mes se dé paso a la asignación de contratos derivados de estas licitaciones internacionales y en mayo comiencen las entregas escalonadas de las medicinas.

En la Unops consideran que la experiencia que han adquirido con estas adquisiciones les va a permitir que puedan hacer con anticipación las compras consolidadas de medicamentos para el periodo del 2022 al 2024. Con lo cual, en esos años no se tendría desabasto.

Mientras tanto, para este año, pese a lo que aseguran algunas autoridades del propio gobierno federal, la UNOPS, aclaran, no tiene previsto distribuir ni entregar las medicinas directamente a los hospitales en todo el país.

El organismo internacional, conforme al contrato firmado con el Instituto de Salud para el Bienestar, entregará los lotes de medicinas en once puntos regionales y a partir de ahí será responsabilidad del Insabi y la paraestal Birmex su distribución. Por tanto, si el Insabi y Birmex no hacen correctamente su trabajo, no se ponen de acuerdo y simplemente se pasan la bolita uno a otro, el reparto de las medicinas será un fracaso y el desabasto de medicamentos se complicará drásticamente.

ABATELENGUAS

En donde no comparten las opiniones de este organismo internacional es en el sector privado. La industria farmacéutica nacional y transnacional que opera en el país se ha quejado de los retrasos con los que la Unops lleva a cabo los procesos de licitación de las medicinas y material de curación. Además de que, por la forma en que ha llevado a cabo dichos procesos, pueden tener dificultades para cumplir con las metas establecidas en los contratos, por los retrasos en el calendario y en la firma de contratos. El proceso de compra, afirman, ha sido muy engorroso y una carrera contra reloj.

BAJO EL MICROSCOPIO

Interesantes los datos que publicó ayer Nurit Martínez en El Sol de México respecto al perfil de 20 funcionarios de primer nivel del Insabi, cuyo titular es Juan Antonio Ferrer, porque nos dejan ver que la salud de los mexicanos está en manos de antropólogos, guardaespaldas, arquitectos, empresarios inmobiliarios, estudiosos del voto, pero no de médicos.

Esto explica muchos de los problemas que se están dando en el sector salud, como la compra y distribución de las medicinas y material de curación, que han sido opacados por la pandemia.

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