Del Plan Sismo y unos héroes de blanco
La magnitud del movimiento telúrico que se registró ayer generó que el gobierno federal, en colaboración con los estados del centro del país, pusieran ayer en marcha el llamado Plan Sismo, que es el protocolo establecido para hacer frente a una emergencia de este tipo ...

Ruth Rodríguez
En el quirófano
La magnitud del movimiento telúrico que se registró ayer generó que el gobierno federal, en colaboración con los estados del centro del país, pusieran ayer en marcha el llamado Plan Sismo, que es el protocolo establecido para hacer frente a una emergencia de este tipo desde el punto de vista
médico.
Según el protocolo, que se creó durante la administración del entonces presidente Felipe Calderón, el sismo de ayer se ubica en lo que se catalogó desde entonces como un “terremoto mayor”, que amerita acciones coordinadas por una especie de comando.
Dicho comando, coordinado por la Secretaría de Salud, quedó integrado por las secretarías de Marina, de Defensa Nacional, por el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, así como de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.
Además del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia; Petróleos Mexicanos; el Instituto Mexicano del Seguro Social; el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; el Instituto Nacional para las Mujeres y la Procuraduría General de la República.
Todos ellos tienen como objetivo prioritario coordinar los esfuerzos para garantizar la atención de los primeros auxilios, atención prehospitalaria, el incremento en la demanda de los servicios, así como la implementación de medidas de vigilancia epidemiológica, el manejo de cadáveres y de protección de riesgos sanitarios.
De entrada el Plan Sismo, nos comentan, tendrá que habilitar una Red Hospitalaria Sectorial para garantizar la atención en todas las regiones afectadas, conforme a la capacidad de los nosocomios en cada zona, esto con el fin, también, de compartir los insumos, recursos humanos, así como equipo e infraestructura requeridos, además de disponibilidad de sangre.
En caso de ser necesario, el Plan contempla solicitar personal médico de entidades federativas no afectadas para apoyar en albergues, así como habilitar una red de laboratorios de salud pública para cuantificar y evaluar la magnitud e impacto de los daños y riesgos a la salud de la población.
Afortunadamente, a diferencia de lo que ocurrió en 1985, la red hospitalaria del país no sufrió, de acuerdo con los primeros reportes, daños estructurales de consideración. Por lo cual, todos los hospitales se encuentran operando.
ABATELENGUAS
En momentos como los que se vivieron ayer, y como los que seguimos viviendo hoy, no queda más que reconocer a esos héroes de blanco que son los médicos y enfermeras que ante todo buscaron colocar a salvo a sus pacientes.
El mayor de los reconocimientos al profesionalismo de los médicos y enfermeras que desalojaron a sus pacientes, que los pusieron bajo resguardo en un lugar seguro o que no detuvieron las cirugías en curso.
Ayer se registraron muchas escenas como las que vimos en el Hospital General 1ero de Octubre del ISSSTE, donde algunos médicos les tocó el sismo justo cuando estaban en cirugía.
“Son cirugías muy delicadas, no podían parar, son muy valientes”, bien decía un elemento de seguridad de este hospital, mientras ayudaba a sentar en la banqueta de la calle a pacientes que pudieron salir por su propio pie a resguardarse.
Y qué decir de las enfermeras que salieron con sus pacientes lo mismo en sillas de ruedas que en camillas.
BAJO EL MICROSCOPIO
Lamentablemente, este tipo de emergencias, también, exhibieron uno de los problemas más serios que se tienen en el sistema de salud: la saturación de los servicios de urgencias, en donde los pacientes que arribaron se sumaron a los del día a día que no sólo se pasan horas sentados, sino, incluso, días esperando atención médica de urgencia.