Reconstrucción
Es cierto que faltan tres años para que inicie esa reconstrucción. Pero es necesario empezar a pensar desde ahora en los retos de la reconstrucción del país y de sus instituciones

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Después de seis años de un gobierno fallido dedicado a destruir instituciones y utilizar el presupuesto de todo el pueblo para financiar obras faraónicas fantasiosas, previamente condenadas al fracaso, México enfrentará la tarea de reconstruirse desde los cimientos.
- Es cierto que faltan tres años para que inicie esa reconstrucción. Pero es necesario empezar a pensar desde ahora en los retos de la reconstrucción del país y de sus instituciones, además de diseñar estrategias para el buen logro de ese objetivo.
En tres años, y viendo el ritmo al que vamos, la destrucción institucional y de los instrumentos del Estado va a ser catastrófica. Son bienes públicos que este gobierno desdeña y prefiere ver su destrucción que su mejoría. El rescate de la independencia de los Poderes del Estado, los órganos autónomos y el respeto a los instrumentos electorales será, en sí, una revolución cultural. También es el caso de los servicios de salud y educación públicos, que en tres años casi dejaron de existir.
El caso de la salud está en el rango de una tragedia nacional, al presentarse como de difícil resolución, entre otras cosas porque los muertos a causa de la incompetencia y frivolidad de este gobierno nunca se recuperarán. Habrá que reconstruir la salud pública en México desde sus cimientos.
La inversión que requerirá la recuperación educativa será enorme. Ningún “fondo perdido” en Pemex o un tren de la frivolidad podrá justificar el rezago histórico para futuras generaciones de mexicanos, aun reconociendo los estragos provocados por la pandemia de covid. El otro caso, gravísimo, es la desaparición de los órganos civiles de seguridad pública y su ilegal fusión con las Fuerzas Armadas. Este gobierno le está heredando al país un conflicto severo entre las instituciones civiles de gobierno y las castrenses. Un conflicto que era absolutamente innecesario y evitable. Pero, pues, su resolución ya será parte de la agenda de la reconstrucción nacional. Y los militares deberán ser solidarios con el esfuerzo de rescate nacional, alejados de egoísmos o actitudes defensivas.
Para recuperar la economía será indispensable un nuevo pacto serio y equilibrado entre empresarios, trabajadores y gobierno. El esfuerzo por lograr una planta productiva con salarios dignos y empleos estables para la mayoría de los mexicanos es alcanzable con cooperación y un ambiente de tolerancia y diálogo. Tendremos que dejar atrás la pesadilla de la polarización y el odio como instrumento de división entre mexicanos.
Los programas sociales que fomentan cuidado y bienestar para mexicanos vulnerables deben continuar, con padrones confiables para ser objetos de fiscalización, evitando desvíos de recursos públicos hacia actividades políticas partidistas o bolsillos particulares.
- La reconstrucción de México será la encomienda y tarea central del siguiente gobierno federal. Ya lo sabemos. Por ello, desde ahora preparemos el mejor plan de gobierno, con inteligencia y alejados de extremismos, intolerancia, revanchismo y sectarismos. Un gobierno incluyente, moderno y velando por el bienestar de todos. Eso sería un gobierno verdaderamente revolucionario, como también la verdad es revolucionaria.