La incertidumbre

La opinión publicada de encuestadores de renombre también abona a la confusión (o están, ellos mismos, confundidos)

Para tener una idea de los posibles escenarios hacia el 1 de julio de este año –faltando exactamente un mes al día de hoy– podemos tomar dos campos de influencia: encuestas y hechos relevantes.

En cuanto a encuestas, lo que reina es la confusión generada por la mezcla de metodologías que no tienen concordancia alguna y por su uso como instrumento de propaganda política. Repasando los resultados de encuestas recientes, la confusión es comprensible. GEA-ISA: 29%, Andrés Manuel López Obrador; 24%, Ricardo Anaya; 21%, José Antonio Meade. Reforma: 52%, AMLO; 26%, Anaya; 19%, Meade. La Jornada: 34%, AMLO; 31%, Meade; 27%, Anaya. POP: 32%, AMLO; 26%, Meade; 24%, Anaya. New York Times: 27%, Meade; 26%, AMLO; 19%, Anaya.

La opinión publicada de encuestadores de renombre también abona a la confusión (o están, ellos mismos, confundidos). Por ejemplo, Roy Campos, quien dirige la encuestadora Mitofsky, había dicho, hace tiempo, que ya estaba definida la elección y que era un mero trámite llegar al 1 de julio. Recientemente, cambió de opinión y ahora postula que todo está en el aire y que cualquier resultado podría esperarse.

Las encuestas son obviamente fotografías del momento. Sus productores, así lo afirman a la publicación de cada una de ellas. Pero, ¿por qué tan dispares? Los resultados tan diferentes entre sí hablan de algo más, aparte de un resultado pronosticado. Hablan de indecisión. Hablan de un electorado que está mutando de piel y de opinión u opiniones. Y hablan de incertidumbre.

La incertidumbre se refleja en hechos relevantes que están influyendo en la toma de decisiones a la hora de definir el voto. Podemos definir tres ejemplos de hechos relevantes que definirán el sufragio de todos los mexicanos dentro de un mes, aunque hay otros.

El hecho de que los empresarios más importantes del país estén llamando al voto razonado –que no útil– influye en dirigir la mirada de millones de mexicanos hacia otro lugar que no sea el partido Morena.

Al calificar a la propuesta morenista como un canto de la sirena, en términos homéricos, hace que muchos piensen en votar de otra manera. Eso influye y explica, en parte, el crecimiento de los indecisos.

Otro hecho relevante es el conflicto con Estados Unidos, tanto por la problemática con el presidente Donald Trump, acerca del pago por el muro, así como por los aranceles que presagian una guerra comercial.

La incertidumbre económica y política genera un cambio en el estado de ánimo social del país. El peso se dispara arriba de los 20 puntos, mientras las inversiones se congelan. Estos hechos introducen un enfriamiento al ánimo de cambio que algunos pregonan y convoca a un espíritu más cauto, más conservador. Parece no ser el momento adecuado para las inciertas aventuras reformadoras. Este espíritu contribuye, también, al crecimiento de los indecisos.

Otro hecho relevante son las dudas genéricas que crecen, día con día, en torno a Morena y su líder, López Obrador.

El apoyo electoral que, según las encuestas, recibe López Obrador es mayoritariamente un estado de ánimo social, no una convicción ideológica fundada, excepto en unos cuantos seguidores de toda la vida.

Los estados de ánimo son difíciles de cambiar, porque se fundamentan en emociones, no en razones. Las razones vienen después. Los cuestionamientos desde diversos ámbitos a López Obrador, desde empresarios y la política exterior inclusive, hacen mella grave en este estado de ánimo social. No es un factor; son muchos.

Por tanto, la incertidumbre hace imposible prever el desenlace electoral.

                Twitter: @rpascoep

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