Sismos y construcciones
El blog noticioso Capital-CDMX publicó un par de relatos estremecedores en relación con los sismos que vivió la ciudad

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Los relatos que publica el blog noticioso Capital-CDMX son estremecedores, y útiles para la memoria y el análisis de la ciudad que inevitablemente vendrá después.
“Por el sismo, un edificio de departamentos en Saratoga 714, colonia Portales Sur, se vino abajo. Seis personas quedaron atrapadas, pero las autoridades sólo sacaron a cinco”.
“La última de ellas, Candelaria
Tovilla, una trabajadora doméstica de 48 años, murió entre los escombros porque la negligencia de autoridades federales y de la Ciudad retrasó la rápida intervención de los rescatistas, a pesar de que daba pruebas de vida.
“Los vecinos acusan que obras realizadas en el predio de al lado debilitaron los cimientos del inmueble en el que perdió la vida Candelaria Tovilla.
“Ahí, una empresa constructora comenzó a hacer trabajos de perforación junto a los cimientos del edificio de Saratoga 714.
“Edna López Espinosa, habitante de un departamento de Saratoga 714, recuerda que todo el edificio se cimbraba cuando la empresa constructora iniciaba su excavación.
“Edna López recuerda cuando hace dos meses empezó la excavación, la delegación Benito Juárez vino y clausuró, pero la suspensión sólo duró 24 horas. Después de eso apareció una manifestación de construcción con el número FBJ-175-17.
“Los vecinos recibieron al director responsable de obra de la delegación Benito Juárez, Arturo Ireta, quien dijo que había que demoler el edificio. Los vecinos quieren demandar penal y administrativamente a esa compañía, por presunto daño a Saratoga 714.
“El mismo director responsable de obra, Arturo Ireta, acudió con los habitantes de un edificio ubicado en Nicolás San Juan y La Morena, colonia Del Valle, ataviado con chaleco y gorra de la delegación Benito Juárez.
“Tomó fotos, habló con integrantes de su equipo y se dirigió a los vecinos.
“Les dijo que tres columnas de la cimentación del inmueble se fracturaron, por lo que no tiene reparación y hay que ir pensando en la demolición.
“El edificio se inclinó hacia su costado sur, recargándose con el edificio vecino de la calle de Nicolás San Juan donde, a decir de los vecinos, hace una década se edificaron de forma irregular dos niveles adicionales a los permitidos en los usos de suelo.
“Los vecinos permanecerán en guardias dentro de una carpa que montaron en la acera de enfrente de su inmueble, temerosos de los efectos que pueda tener una réplica, como la que ocurrió este sábado por la mañana.
“La zona no es muy segura, pues además del peligroso y dañado edificio colindante de Nicolás San Juan, a media cuadra y sobre la calle de La Morena, se tambalea amenazante un enorme anuncio espectacular que sobresale de la azotea de un edificio vecino. Trampa mortal aderezada de corrupción.”
Estos dos relatos de Capital-CDMX ilustran una importante diferencia entre el sismo de 1985 con los de 2017.
Mientras en 1985 los edificios que más se derrumbaron fueron los construidos por el gobierno federal -unidades multifamiliares, escuelas, hospitales, oficinas públicas-, en 2017 la mayoría de los derrumbes parecerían ser obras hechas por empresas constructoras privadas.
De ser así, se tendrá que revisar el modelo de desarrollo urbano impuesto a la ciudad desde 2000, cuando se impuso el Bando 2 sin consulta alguna con expertos, que liberalizó usos de suelo y desató la fiebre inmobiliaria en delegaciones como la Cuauhtémoc (con más de 500 edificios colapsados) y Benito Juárez (con más de 400).
Twitter: @rpascoep