Tensiones entre Biden y Putin
Se espera que Washington incremente las sanciones económicas contra Moscú.

Ricardo Ortiz Esquivel
Internacionalística
Hace tiempo escribí en una de mis columnas sobre cómo varios legisladores rusos celebraban con champaña y bocadillos la victoria presidencial de Donald Trump en 2016. Se esperaban mejores relaciones entre Estados Unidos y Rusia, como también mejor cooperación bilateral y menos tensiones entre los mandatarios en turno.
La realidad fue que las agencias de inteligencia estadunidenses y el mismo fervor político no dejaron que Donald disfrutara de una gran relación con su amigo Putin.
Varios reportes de inteligencia han asegurado que Rusia habría interferido no sólo de manera propagandística en las elecciones presidenciales estadunidenses de 2016, sino también se habrían hackeado sistemas electorales para beneficiar al candidato republicano.
Los demócratas jamás olvidaron y perdonaron la injerencia rusa en los comicios en los que perdió Hilary Clinton.
Para 2020, llegó un candidato demócrata que todos daban por muerto políticamente y del cual muchos pensaron que no podría derrotar al populista republicano en las elecciones presidenciales pasadas.
El gallo del Kremlin era, sin duda alguna, el expresidente Trump. Y aunque en los últimos meses escalaron las tensiones en las relaciones ruso-americanas, se sabía que el republicano conservador era la mejor opción para Moscú.
Pasados los comicios presidenciales de noviembre, el gobierno ruso esperó cautelosamente aceptar la victoria de Joe Biden, pues creía que la administración trumpista tenía algo para revertir los resultados electorales de varios estados de la unión americana. Para mediados de diciembre, al presidente Putin no le queda de otra más que felicitar a su homólogo estadunidense recién electo.
El Kremlin sabía que de llegar Biden al poder, las relaciones entre EU y Rusia volverían a la forma en que Barack Obama las dejó casi al terminar su mandato.
No sorprende el trato de la nueva administración de la Casa Blanca hacia Putin.
Debemos recordar que para enero de 2021, varios reportes de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos daban por hecho que hackers rusos se habrían infiltrado en sistemas de seguridad del gobierno de Donald Trump.
Mucho se habló sobre el tema, pero nunca se llegó a más.
El hecho de que Biden llame “asesino” y “una persona sin alma” a su homólogo ruso en cadena nacional desde el canal ABC News, nos debe hacer entender que estamos en el proceso de una nueva Guerra Fría. Muy a mi parecer, a Biden le hizo falta llamarlo: totalitario, envenenador, populista y zar.
El mandatario estadunidense promete que Putin pagará muy pronto y verá las consecuencias no sólo por haber interferido en las elecciones de 2016, sino también por autorizar una campaña propagandística a favor de Trump en 2020. Se espera un aumento de las sanciones económicas no sólo por estos hechos, sino de igual forma por el envenenamiento a Alexei Navalny, el uso de armas químicas contra disidentes y por no respetar los derechos humanos en protestas pacíficas.
Después de esas declaraciones, Moscú buscó a la Casa Blanca para que ambos líderes sostuvieran un encuentro telefónico, pero la administración estadunidense rechazó la propuesta debido a que hace algunas semanas ya habían dialogado los mandatarios. De igual manera, Rusia llamó a “consultas” a su embajador en Washington.
Dado todo esto, Vova Putin sólo le deseó “buena salud” a su homólogo estadunidense y el fin de semana decidió relajarse en la taiga siberiana con su secretario de Defensa.
¿Están preocupados en Moscú?