Vacunas para todos

Por supuesto, la crisis a nivel mundial respecto de la disponibilidad de vacunas para prevenir el covid19 está directamente provocada por el poder económico de los países. Los poderosos acaparan la producción de los laboratorios hasta el punto que existen Estados que ...

Por supuesto, la crisis a nivel mundial respecto de la disponibilidad de vacunas para prevenir el covid-19 está directamente provocada por el poder económico de los países. Los poderosos acaparan la producción de los laboratorios hasta el punto que existen Estados que han vacunado a casi toda su población y otros que no han recibido prácticamente ninguna dosis.

México se encuentra entre los que reciben cargamentos limitados, mucho menores a los comprometidos y de ahí nuestras limitadas cifras de personas vacunadas.

Por supuesto tenemos la infraestructura para aplicar el biológico a mucha mayor velocidad, pero con la disponibilidad del producto como base.

La situación nos enfrenta con mucho más vigor a delicados dilemas en cuanto a la priorización de diferentes grupos, como el personal de salud, que al día de hoy se encuentra parcialmente privado de la vacuna con criterios absurdos.

Hubo una respuesta lógica de la Secretaría de Salud en el sentido de la inexactitud de las listas de personal de las instituciones privadas, que, aparentemente, no fueron capaces de entregar listados completos, lógicos y fundados, pero eso de ninguna manera justifica negar la vacuna a este gran grupo de profesionales que trabajamos todos los días frente a pacientes que pueden estar infectados.

Personalmente, recibí la vacuna por trabajar en un Instituto Nacional de Salud, desde donde se gestionó rápida y puntualmente, entregando listados correctos, pero la mayoría de mis colegas que trabajan exclusivamente en el ámbito privado de la medicina no han recibido absolutamente nada.

El ámbito privado de la salud no es homogéneo, si bien existen grandes instituciones privadas, muy sofisticadas y que atienden a pacientes con gran poder económico, no son la mayoría.

Hoy, por defectos en nuestra legislación, hay decenas de miles de médicos empleados por cadenas farmacéuticas y hasta por supermercados, con la finalidad de seguir vendiendo antimicrobianos que requieren de la firma de un facultativo.

Ese grupo se encuentra expuesto a diario también a miles de casos de covid-19, y pedirles que “esperen a que les toque” es condenarlos a muchos meses, en vista de que se trata de un grupo de personas jóvenes que hoy no están contemplados ni estarán en muchos meses, debido a la escasez del biológico.

Por supuesto, urge vacunarlas a todas y a todos los que por razón natural están más expuestos al virus, especialmente en un país como México, con mayor mortalidad por covid-19 en el personal de salud.

No se puede aplazar una respuesta sensata basada en una discusión franca, abierta y libre de prejuicios, como suponer que quienes hacemos medicina privada representamos intereses malsanos. Esa es una percepción francamente ridícula.

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