¡Yo no hago planes, ya estoy viejo!

• Pero no hay mal que dure 100 años, viene el momento de hacer planes

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Sólo se es viejo cuando se abandona la esperanza.

R. Dick

Mi querido viejo: no podemos negar que dos años de pandemia cambiaron al mundo, cambiaron a México y nos cambiaron a todos nosotros; es evidente que, aunque no hayamos sufrido por covid, lo que hemos vivido y enfrentado por esta crisis, nos cambió mucho, tal vez para siempre.

Pero no hay mal que dure 100 años, viene el momento de hacer planes: cómo vamos a superar las carencias que tuvimos en estos meses, cómo vamos a reconectar con nuestros seres queridos, qué cosas nuevas vamos a hacer, qué vamos a aprender, qué lugares vamos a conocer, qué amigos queremos reencontrar, etc. etc.

¿Por qué ahora?, porque estarás de acuerdo conmigo en que durante la pandemia no podíamos hacer casi nada, sino quedarnos en casa para leer un buen libro, escuchar buena música, disfrutar con temores un buen café o una copa de vino y esperar en solitario a que terminara la pandemia, recibir nuestras vacunas y cuidarnos, pero ahora...

Y ahora me encuentro entre los amigos a algunos que tienen asuntos que resolver, tan sencillos como manejar la computadora o tan hermosos como hacer un viaje con la compañera de su vida porque están celebrando 50 años de matrimonio, y no saben cómo hacerlo

Del lado positivo, tengo un amigo que preparó con todo cuidado la celebración de su cumpleaños número 80 y, a pesar de las limitaciones por la pandemia, se dio a la tarea de buscar y hacer contacto con compañeros de estudios y de trabajo, que fueron testigos no sólo de su entusiasmo y vitalidad, sino de esa alegría de vivir de quien se da cuenta plena de que la vejez ya no es lo que era, y que hay que disfrutar hasta el último día que la vida nos regala.

Pero, por otra parte, seguramente tú conoces a compañeros o amigos e incluso parientes que al llegar la jubilación se declaran muertos en vida, no hacen planes

“porque ya están viejos”; abandonan todas las cosas que antes eran parte de su vida diaria, literalmente no hacen nada, y, peor aún, en este 2022 después de la pandemia; algunos de ellos dicen que disfrutan la ociosidad, pero luego sienten que comienzan a “estorbar” en la casa, porque no hacen nada y alteran el ritmo de vida de los demás, esposa, hijos, etc., y como no hacen nada, salen a la calle también a no hacer nada, comienzan a encontrar todo lo malo que hay en la calle, se quejan del ruido, de las aglomeraciones, de que hay muchos chicles tirados en el piso, del frío o del calor, y regresan malhumorados, estresados y enfermos; estos queridos viejos, tú lo sabes muy bien, no tienen vida sana, y la poca vida que tienen se les hace eterna, en medio de quejas, achaques, enfermedades reales o imaginarias.

Por eso, superando las limitaciones que nos causaron el virus y las medidas sanitarias, es necesario hacer planes, planes para hoy, planes para mañana, planes para más adelante, planes realizables, planes inteligentes, y eso nos dará la energía para llevarlos a cabo.

¿Cuáles son tus planes, querido viejo?; deseo que cumplas todo lo que hoy te propusiste, y que puedas cumplir los planes y proyectos que tienes para todo este año... y los que vienen.

* Médico y escritor

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