¡Que viva el poder gris!

En otros países los viejos se están uniendo y su crecimiento como grupo social tiene un impacto político y económico sorprendente

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

La experiencia es una riqueza nacional. FIAPA

Pues sí, mi querido viejo, cada día nos damos cuenta de que no sólo somos muchos en México y en todo el mundo, sino que en otros países los viejos se están uniendo y que su crecimiento como grupo social tiene ya un impacto político y económico verdaderamente sorprendente, tanto que es llamado en algunos países el Poder Gris (por nuestro cabello con canas).

Debemos reconocer que en nuestro país no hay muchos grupos de viejos, jubilados o no, que se reúnan con un objetivo real de mejorar sus condiciones de vida, hay grupos que promueven la actividad física, la alegría de vivir, etc., pero hasta donde sé, no hay ningún grupo que haga presión política para mejorar nuestras condiciones de vida.

Pero lo que veo en otras latitudes, querido viejo, es para dar envidia: en Europa ya existe la Federación Internacional de Asociaciones de Personas Mayores (FIAPA, Fédération Internationale des Associations de Personnes Agées), que reúne a cientos de grupos en el viejo continente, y en Estados Unidos está la Asociación Americana de Personas Retiradas, con más de 35 millones de miembros, el Consejo Nacional de Ciudadanos Senior, la Asociación Nacional de Profesores Retirados y otras más; nada de eso tenemos aquí.

Es urgente que los gobiernos volteen a ver a los viejos organizados por varias razones: porque son un grupo que puede ser importante en la economía nacional, están ahí, exigen sus derechos y deben ser tomados en cuenta, porque su influencia en las familias y en la sociedad es grande (la experiencia es una riqueza nacional), y porque finalmente son fuente de votos para los políticos que quieren llegar al poder.

Lamentablemente, en la actual administración, en lugar de promover la vida activa de los viejos, y apoyar financieramente al Instituto Nacional de Geriatría, a las Universidades de la Tercera Edad y a los proyectos de envejecimiento activo, se cree que con dar unos pesos cada mes a los queridos viejos es suficiente, como si fuera limosna; lamentablemente seguimos siendo ignorados, relegados y discriminados, aceptamos lo que venga como una dádiva y eso no se vale, querido viejo.

La manipulación que se hizo hace unos días en Palacio Nacional en la que una querida vieja, gran mujer y escritora, Elenita Poniatowska, fue “invitada” a decir unas palabras a su madre muerta, es un ejemplo deplorable de cómo piensa el gobierno acerca de los viejos, son sólo objeto de curiosidad, algo simpático, pero nada más. 

Hoy más que nunca, querido viejo, ante los acontecimientos que involucran a todo el país, es urgente que los viejos podamos unirnos de alguna forma para hacer una presión real, que nos tomen en cuenta, que no nos consideren como “desecho” o como “curiosidad”, sino que nos integren realmente a la sociedad; por años, todos dimos lo mejor a México con nuestro trabajo cotidiano, merecemos respeto, atención y un envejecimiento digno.

Todo tiene su tiempo, y creo que el tiempo de los viejos está llegando; aún falta mucho, querido viejo, pero tú tienes ideas, tienes proyectos, no sólo para ti, sino para quienes hemos llegado a esta maravillosa edad, es el momento de alzar la voz.

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