Para limpiar la mente
Quiero invitarte a limpiar la mente para que en este fin de año tú y tus seres queridos vivan en paz

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
La música es el arte más directo;
entra por el oído y va al corazón.
M. Martínez
Querido viejo: no podemos ignorar que este año hemos vivido situaciones y hemos encontrado novedades que nunca habríamos imaginado. El cambio de gobierno que, normalmente, se acompaña de modificaciones en los programas, innovaciones, rectificaciones, etc., fue tan violento que a muchos de nosotros nos tomó por sorpresa.
No es que no supiéramos lo que se esperaba de la nueva administración, pues el Presidente por años amenazó con mucho de lo que ahora ocurre. Aun así, vivimos de sorpresa en sorpresa y no creo mentir si afirmo que alguna de las decisiones presidenciales te ha afectado a ti, a tu trabajo, a tu salud, a tus expectativas de vida, a tu familia, a tus amigos o a tu ciudad.
Y, lógicamente, al cumplirse un año de que el señor Presidente tomó el poder, es posible que en tu corazón haya tristeza y en tu mente decepción, pesimismo o resentimiento. A nuestra edad, las carencias de dinero, los despidos de personal, la falta de medicamentos o la poca atención a nuestras necesidades nos afectan o afectan a seres queridos o compañeros.
Es posible que tú hayas asistido a la manifestación de los ciudadanos que se realizó desde el Ángel de la Independencia hacia el monumento a la Revolución y hayas compartido el pesar que tienen millones de mexicanos por lo que ocurre. Yo estuve ahí y pude constatar que las cosas no van bien, que no sólo son las carencias, sino los cambios que amenazan nuestra democracia lo que preocupa a los mexicanos.
Y si al regresar de esa marcha o al leer los diarios como Excélsior, que con todo detalle relata lo que ha ocurrido en este año, te sientes triste o pesaroso, quiero invitarte a limpiar la mente. Sí, a limpiar la mente para que en este fin de año tanto tú como tus seres queridos vivan más tranquilos y en paz. Eso me ocurrió a mí hace unos días y creo que a todos nos puede pasar y esto es realmente alentador. ¿Qué me ocurrió?, pues que recibí una carta en la que invitaban a Alicia y a mí a un concierto de Navidad.
¿Quién va a un concierto estando como estamos? –pensé yo–, pero Alicia me dijo: creo que será bueno asistir.
Y allá fuimos.
En la Sala Nezahualcóyotl de la Ciudad Universitaria, la Orquesta Sinfónica de Minería, junto con los coros de las facultades de Medicina, Ingeniería, Química, y ENALLT de la UNAM, todos dirigidos por Carlos Spierer, ofrecieron el más hermoso concierto de Navidad que he vivido.
En un programa perfectamente diseñado, escuchamos la mejor música navideña del mundo. Coros hermosos, canciones y villancicos legendarios, canciones en la voz de Anabel de la Mora y Andrés Carrillo; el Himno a la Alegría, El niño del tambor, Navidad mexicana, Posada, Suite de los espíritus de la Navidad, quince hermosas piezas que terminaron con la Feliz Navidad de José Feliciano, ¡dos horas y media de alegría, optimismo, cariño, amor, buenos deseos y felicidad! Soy llorón, lo he sido siempre y me emociona cuando un grupo de músicos de primera y varios coros de jóvenes unen sus corazones para deleitar los oídos y el corazón. Emocionados, todos los asistentes coreamos los villancicos, todos cantamos y bailamos limpiando la mente de cualquier pensamiento negativo
Por eso, querido viejo, sabiendo que la vida es hermosa y que nada nos debe quitar el gozo de vivir, te invito a que repitas esa experiencia de la manera que quieras: con un disco en tu casa, en una de las muchas celebraciones o conciertos navideños, en los coros de alguna iglesia, en reuniones con compañeros y amigos. Oigamos música, esa que llega al alma y limpia la mente, para que recibamos el año próximo con un ánimo diferente y optimista.
¿Qué te parece?, ¿te animas a limpiar la mente de tantas cosas tristes que ocurrieron este año? Merecemos vivir, vivir plenamente, vivir felices, nada más, pero nada menos.