Mientras más sudes, más grasa pierdes
MITOSi haces ejercicio, mientras más sudes, más grasa pierdes.A pesar de las limitaciones que ha ocasionado la pandemia de covid, que nos obligó a estar aislados por mucho tiempo, poco a poco se está abriendo la posibilidad de hacer ejercicio al aire libre o en ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
MITO
Si haces ejercicio, mientras más sudes, más grasa pierdes.
A pesar de las limitaciones que ha ocasionado la pandemia de covid, que nos obligó a estar aislados por mucho tiempo, poco a poco se está abriendo la posibilidad de hacer ejercicio al aire libre o en los gimnasios, lo que es verdaderamente gratificante, porque uno de los problemas del confinamiento ha sido el aumento de peso corporal, debido a que comimos sin el orden de siempre, el hastío nos hizo comer de más, no hicimos suficiente ejercicio, y como la báscula nos lo recuerda, nos sentimos mal.
Y al reanudar el ejercicio, se renuevan algunos mitos y consejas acerca de cómo bajar de peso rápidamente, y una de ellas habla del sudor: “Mientras más sudes, más grasa pierdes”, se dice en los gimnasios, lo que no es cierto
CONSECUENCIA
Si se tiene ese concepto en la mente, quien hace ejercicio se llevará un desaliento por partida doble: posiblemente baje de peso, que se repondrá al beber líquido después del ejercicio, y si mide su porcentaje de grasa, seguirá siendo el mismo, porque lo que se pierde en el sudor es únicamente agua.
Esta creencia hace que muchos entusiastas deportistas tengan, además de su ropa deportiva, cinturones o chalecos “para sudar más”, creyendo que están moldeando una figura apolínea, cuando en realidad están bajando su nivel de agua y sales minerales, sin cambiar la masa grasa; las pérdidas de sudor pueden reducir momentáneamente el peso por la deshidratación que producen, sin embargo, ha de señalarse que no es una forma saludable de perder peso..
REALIDAD
Tanto los nutriólogos como los activadores físicos, endocrinólogos y otros expertos saben que nuestro peso corporal y, por ende, la salud de la que gozamos, se debe a varios factores.
El primero es la herencia, si tenemos la herencia de obesidad en la familia, es posible que nuestro cuerpo pueda repetir el modelo y será difícil —aunque no imposible— cambiarlo; en segundo lugar están las costumbres familiares, cómo comemos, cómo se guisa en casa y, luego, las costumbres de alimentación fuera de casa; necesitamos tener en cuenta estos factores para saber qué hacer.
El peso corporal es el resultado de lo que se llama balance energético, o sea, la suma de todas las calorías que ingerimos menos la suma de todas las calorías que gastamos.
En este sentido, no hay ni dietas mágicas ni ejercicio “quema grasa”, lo que necesitamos es un equilibrio, que debemos hacer personalmente o platicarlo con la familia y decidir el tamaño de las raciones, porque la tradición mexicana “no me desprecie, comadrita, un plato más no es nada”, nos lleva a comer dos o tres veces más de lo necesario; además, hay que tener presente que no hay alimentos buenos y malos, sino raciones adecuadas.
Y en relación con el ejercicio, todo ejercicio es bueno, debe ser cotidiano, agradable, satisfactorio al terminar y sin excesos; quienes se quieren “comer el gimnasio” desde el primer día, tienen riesgo de sufrir accidentes o lesiones, y abandonarán el ejercicio.
La salud es consecuencia de que seamos inteligentes para lograr armonía en la alimentación, armonía en el ejercicio, armonía en el trabajo y armonía en el reposo; eso que se llama bienestar se puede lograr y tú, sin mitos y consejas inútiles, puedes lograrlo..