¿Hasta dónde te llega la primavera?

Sin embargo, aquí estamos, y tenemos que pensar en nuestra vida y nuestros seres queridos

No deseo copiar la naturaleza,

me interesa más ponerme a la par con ella

Georges Braque

Mi querido viejo: no me negarás que estas dos semanas han sido terribles, no sólo por el aumento de la inseguridad en el país, sino por la inminente amenaza de una guerra, cuyas consecuencias no podemos siquiera imaginar; las escenas de los ciudadanos ucranianos ayudando a crear bombas molotov para defenderse de la agresión rusa, y la de los niños solos en medio de la guerra nos desgarra el alma.

  • Sin embargo, aquí estamos, y tenemos que pensar en nuestra vida y nuestros seres queridos; llega la primavera, una vez más, puntual como doncella enamorada, y hace su aparición en todos lados; llega también en la luminosidad del cielo que se ve más transparente, y en el sol se asoma desde temprano por allá por los volcanes, pintando de colores increíbles las nubes mañaneras, y en la calle surgen como diseñadas por un mágico pintor; las jacarandas que no sólo alegran con su nombre, sino que convierten calles y avenidas en vergeles, gritando pregones de primavera en todos lados; los rosales florecen y los prados ya no son áridos y secos.

La primavera llega y cambia la vida de todos, las hormigas se desperezan y reanudan su trabajo, las golondrinas vuelven a los aleros y reconstruyen sus nidos para adornarlos con nuevas crías y, por supuesto, los hombres y las mujeres cambian: la ropa es más ligera, surgen los colores, desaparecen las mangas, surgen los escotes, las faldas se hacen más breves, para delicia de unos y envidia de otras.

Y tú, mi querido viejo, ¿cómo estás recibiendo la primavera?, ¿hasta dónde te llega?

Cuando digo “te llega” es porque recuerdas que en nuestra juventud la primavera nos traía una energía especial, unas ganas inmensas de vivir, de hacer muchas cosas nuevas, de aprender, de reír, de jugar, de estudiar, de bailar, de amar y por eso estábamos “en la primavera de la vida”; pero ahora, ¿hasta dónde te llega la primavera?

¿Te llega hasta la puerta de tu casa, cuando ves que las plantas y los árboles florecen?, ¿te llega a la contemplación de tus hijos y nietos, que nos sorprenden con su energía y su alegría?, ¿nada más?

Llegó la primavera, querido viejo, una primavera nuevecita, sin estrenar, y nos ofrece lo mismo que nos ofrecía hace muchos ayeres: luz, sol, calor, color y, en especial, muchas oportunidades para disfrutar la vida.

Afortunadamente sé, por las gratísimas experiencias de cientos de queridos viejos que me han escrito y afirman que cuando la primavera les llega al corazón ¡no imitan a la naturaleza, se ponen a la par de ella!, como dice Braque, y entonces viven cada día alegres, disfrutan las 24 horas, incluso comen mejor y hacen mejor ejercicio, porque el clima es benigno.

Debemos estar pendientes de lo que ocurre en el otro lado del mundo y alzar la voz para que la violencia termine en el país, pero mientras, querido viejo, te felicito por ponerte a la par de la naturaleza que despierta; puedes ir, si quieres, a “tomar energía” en algún lugar considerado mágico o sagrado, pero recuerda que el lugar más mágico y sagrado para ti es tu casa, tu hogar y, en especial, tu cuerpo, ¡felicidades!

  • * Médico y escritor

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