El miedo a la verdad
Mentirosos fueron muchos mandatarios, como Hitler, Mussolini, Perón, Castro y Chávez; mentirosos son Bolsonaro, Maduro, Ortega y, por supuesto, Trump, que ha vivido de la mentiray en su presidencia llegó a sumar 30 mil mentiras; la característica de estos mentirosos es el miedo a la verdad, sí, pero, además, lo lamentable y peligroso es que se acompaña de un odio destructivo.
La verdadera fuente del odio es la ignorancia.
Nelson Mandela
La historia nos cuenta la vida y acciones de muchos mentirosos: Heródoto, que fue llamado “el padre de la mentira", y muchos escritores han descrito hechos, descubrimientos e historias que nunca ocurrieron. Mentirosos fueron muchos mandatarios, como Hitler, Mussolini, Perón, Castro y Chávez; mentirosos son Bolsonaro, Maduro, Ortega y, por supuesto, Trump, que ha vivido de la mentira y en su presidencia llegó a sumar 30 mil mentiras; la característica de estos mentirosos es el miedo a la verdad, sí, pero, además, lo lamentable y peligroso es que se acompaña de un odio destructivo hacia todo y hacia todos.
La mentira puede encontrarse en todos lados, pero cuando quienes mienten son individuos con poder, el daño puede ser gravísimo, como lo constata la historia de los personajes que cité líneas arriba.
Creo que es conveniente reflexionar al respecto, porque, al acabar el año, vemos que estos cuatro años de presidencia se han caracterizado por la mentira cotidiana y reiterada.
El señor Presidente tiene ahora el liderazgo mundial de la mentira: en las mil conferencias mañaneras ha mentido 94 mil veces, lo que significa cerca de 100 mentiras al día (Taller de Comunicación Spin), y con su afirmación ladina y cobarde, “yo tengo otros datos”, niega lo evidente e impide cualquier diálogo al respecto.
Él “tiene otros datos”, por lo que la destrucción del Sistema de Salud no es cierta ni cuentan los 700 mil muertos por la pandemia y demás enfermedades; él “tiene otros datos”, porque la economía va bien, a pesar de que retrocedió varios sexenios y la pobreza extrema aumentó; él “tiene otros datos”, por lo que el daño al medio ambiente, los desastres ecológicos del Tren Maya no son ciertos; él “tiene otros datos”, por lo que 140 mil asesinatos y cientos de miles de desaparecidos y las diez mujeres muertas cada día no existen; él “tiene otros datos”, por lo que ignora la ciencia y la educación, agrede a maestros, investigadores, académicos, artistas y deportistas y, por sus “otros datos”, ignora los delitos de la familia Castillo de Perú.
Y, en estos días, el desprecio por la contundencia de los escritos y denuncias de los comunicadores se convirtió en odio como nunca se había visto en el país; el Presidente habla en contra de ellos con una virulencia increíble: “Es la oligarquía rapaz y la oposición moralmente derrotada, mezquina, traidora y mentirosa”, y siguió: “Imagínese, si se escucha a Ciro, a Loret de Mola o a Sarmiento, puede ser dañino para la salud, hasta le puede salir a uno un tumor en la cabeza”, y añadió: “Y ahora se hacen las víctimas, ni que fueran lumbreras, ni que fueran tan inteligentes”. 177 comunicadores exigieron con urgencia que cese el hostigamiento y el odio.
La única razón de su odio es su miedo a la verdad, ya Shakespeare decía: “Odiamos lo que usualmente tememos”, y Laurel Hamilton dice: “El odio está basado en el miedo”, el señor Presidente tiene un miedo terrible a la verdad que se aparece todos los días y aniquila sus sueños de cambiar la historia; esa verdad es la que los comunicadores le muestran desde que principió el sexenio.
Y si vive y rumia su odio 24 horas al día, me pregunto cómo podrá dormir, porque no es ignorante, es mentiroso y cínico, y se da cuenta de que su tiempo se acabó; le será difícil conciliar el sueño al pensar en esos 177 comunicadores.
El Presidente tiene miedo a la verdad, pero nosotros no, insistiremos una y otra vez, denunciaremos la corrupción y la ineficacia, los errores y equívocos que afectan a todos, y superaremos al rey del odio; él no pudo mejorar y resolver los problemas de México, nosotros sí.
