El abuelo está triste

Los viejos tenemos un tesoro de amorque queremos compartir con todo el mundo. J. Liu Mi querido viejo: el abuelo está triste, es media mañana, él está aún en pijama semirrecostado en la cama, con la mirada perdida; el cuarto que ocupa en el fondo del departamento ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Los viejos tenemos un tesoro de amor

que queremos compartir con todo el mundo.

J. Liu

Mi querido viejo: el abuelo está triste, es media mañana, él está aún en pijama semirrecostado en la cama, con la mirada perdida; el cuarto que ocupa en el fondo del departamento está en penumbra, en la pared hay un cuadro con la fotografía de una pareja joven, es su foto de hace más de 40 años cuando se casó lleno de ilusión; sobre el buró junto con sus lentes hay otra fotografía pequeña de una niña como de cinco o seis años, sonriente y alegre.

El abuelo está triste, atrás quedaron todos esos años en que con entusiasmo se levantaba cada mañana para trabajar y llevar lo necesario a su hogar, para la comida, la escuela y de cuando en cuando un viajecito a alguna ciudad cercana; atrás quedó el momento en que su hijo le presentó a su linda novia y supo que se iban a casar y como no había mucho dinero, él les cedió el departamento y, como había muerto su esposa, fue a refugiarse en el cuarto del fondo que ocupa desde entonces.

El abuelo está triste, fue testigo del entusiasmo de su hijo cuando iba a ser papá, de las alegrías que llegaron con la bebé hermosa, cuya sonrisa y cuya mirada iluminaban todo el hogar, pero luego vivió las crecientes desavenencias entre su hijo y la esposa, que se convirtieron pronto en grandes pelitos, gritos, insultos, amenazas, largos silencios y por fin la separación, cuando su nuera se llevó una tarde a su hija de siete años y prohibió a su esposo volverla a ver.

El abuelo está triste, sabe que quien sufre más por la separación de los padres es esa niña, que ya ahora tiene más de 14 años, quien durante ese tiempo ha sido víctima de manipulación por parte de la madre y de ruegos por parte del padre, pleitos para saber cuándo y en qué condiciones la puede ver, tristeza porque en esa etapa de la vida, cuando todo debería ser optimismo y alegría, su nieta sufre el acoso y las agresiones verbales que se dicen para enfrentar al “enemigo”.

El abuelo está triste, y se da cuenta que la pandemia de covid agravó más el conflicto entre los padres y la soledad de la nieta, tristemente no nos hemos dado cuenta que la pandemia ha tenido muchas consecuencias y, si esas separaciones matrimoniales siempre han existido, ahora son más frecuentes y más graves, con los efectos para la salud mental de los hijos.

El abuelo está triste, piensa en todo lo que trabajó y se afanó para dar a su familia lo mejor, y sufre al reconocer que no puede hacer nada frente al fracaso de una relación que se rompió y frente al daño que su nieta del alma ha sufrido desde que sus papás se separaron.

Querido viejo: si tú conoces a un abuelo triste, tus palabras pueden ser de gran importancia para que no se sienta solo; una palabra de abuelo a abuelo puede ser de gran alivio; no olvides que tienes en tu corazón un tesoro de experiencias que te permitirán ayudar a ese abuelo y hacer que esa nieta pueda tener un mejor equilibrio emocional.

No queremos abuelos tristes, siempre podremos hacer algo por ellos.

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