Factchecking

Son tiempos de posverdad y los candidatos a diferentes puestos de elección popular parecen dispuestos a apostar por la manipulación de datos, el adorno y la fabricación de historias para tratar de aparecer mejor ante los votantes. Frente a esto, los medios no tenemos ...

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

Son tiempos de posverdad y los candidatos a diferentes puestos de elección popular parecen dispuestos a apostar por la manipulación de datos, el adorno y la fabricación de historias para tratar de aparecer mejor ante los votantes.

Frente a esto, los medios no tenemos otro remedio que hacer más eficiente y extensivo nuestro reporteo. No podemos dejar pasar sin revisión los datos que los aspirantes presentan como ciertos, a veces apoyados por menciones en las redes sociales o por cartulinas con gráficas de colores brillantes que ellos mismos enseñan a las cámaras de televisión durante los debates.

Cuando Excélsior supo que el Partido Acción Nacional iba a presentar una denuncia contra la candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, por su manejo del presupuesto municipal como alcaldesa de Texcoco, cotejamos los papeles oficiales y publicamos los que comprobamos que eran potenciales pruebas de irregularidades (aunque ya tocará a las autoridades determinar si se constituye algún delito).

En el “debate” que sostuvieron la noche del martes los seis aspirantes al cargo mencionado, salieron a relucir datos con los que los participantes pretendieron hacer ver mal a sus rivales o ensalzar su propia trayectoria.

Dicho sea de paso, el cotejo en las instalaciones del instituto electoral mexiquense se caracterizó por la retórica y la descalificación antes que la propuesta. No obstante, si uno lee con cuidado las distintas afirmaciones de los candidatos y las compara con los datos oficiales, deberá encontrar cuáles casos se ajustan a la verdad, cuáles son una exageración y cuáles, una completa mentira.

Habría que sistematizar este proceso –que en inglés lleva el nombre de factchecking– con el fin de producir resultados en tiempo real, que sean útiles para orientar al electorado sobre las ofertas y ataques que hacen los partidos en campaña.

Para escribir esta entrega de la Bitácora, me ceñí –por tiempo y espacio– a un solo tema: la seguridad pública en el municipio de Huixquilucan, donde el candidato priista Alfredo del Mazo se desempeñó como alcalde entre enero de 2010 y diciembre de 2012.

Lo elegí porque fue mencionado por los tres principales aspirantes: el propio Alfredo del Mazo, Delfina Gómez y Josefina Vázquez Mota.

Me pregunté si era cierto, como afirmaron estas últimas, que Del Mazo no había logrado disminuir la inseguridad en el municipio conurbado o, como lo presumió el candidato tricolor, ésta había bajado “30%”, dato que mostró en una cartulina.

Insisto en que esto que va a leer usted es apenas un esbozo de factchecking que habrá que practicar de forma más sistemática, con el propósito de que los electores no se dejen llevar por noticias falsas o verdades a medias durante las campañas.

Para salir de la duda, recurrí a la base de datos de la incidencia delictiva a nivel municipal, que puede encontrarse en la página de internet del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Un problema con el que me topé es que las estadísticas municipales sólo remontan allí a 2011, por lo que, de momento, no pude obtener las de 2010. Aun así, es posible comparar 2011 contra 2012, años en los que Del Mazo fungió como alcalde.

No cabe duda que el homicidio doloso es el delito más grave que enfrenta una sociedad.

En 2011, el municipio de Huixquilucan tuvo ocho asesinatos premeditados con arma de fuego, de acuerdo con la base de datos mencionada. En febrero, abril, junio y noviembre de ese año, se registró uno en cada uno de esos meses, mientras que en octubre y diciembre se cometieron dos.

En 2012, hubo 19 homicidios dolosos con arma de fuego: uno en agosto; dos en marzo, abril, junio y diciembre; tres en octubre y cuatro en julio.

En robo de vehículo con violencia, los años de 2011 y 2012 terminaron casi empatados. Hubo 76 incidentes el primer año y 70 en el segundo.

En asalto violento a negocio, se produjeron 31 en el primer año y 74 en el segundo.

El único delito donde se notó una reducción importante de los índices, entre 2011 y 2012, fue en violación: 36 en el primer año y 13 en el segundo.

Sé que la comparación no está completa, porque faltan los datos de 2010, pero parece difícil justificar la afirmación de Del Mazo de que el delito se redujo 30% en Huixquilucan durante su gestión.

Habrá que seguir haciendo estos ejercicios de factchecking e intensificarlos rumbo a 2018.

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