Sostenibilidad I: inhale y exhale

¿Cuánto vale usted y su vida? La vida vale, lo que vale uno para sí mismo. La energía vital es lo que nos mantiene vivos, es la respiración

La vida se hizo para vivirla.

                La curiosidad debe mantenerse viva.

Uno nunca debe, por ninguna razón, dar la espalda a la vida.

                Eleanor Roosevelt.

¿Cuánto vale su vida? ¿cuánto vale ver las cosas que ama, sentirlas, tocarlas… cuánto sus experiencias, sus aprendizajes, sus pensamientos, sus sentimientos, sus recuerdos… cuánto la ausencia de dolor, su paz, sus éxitos, sus fracasos… cuánto sus errores y enmiendas…? ¿Cuánto vale usted y su vida? La vida vale, lo que vale uno para sí mismo, se le respeta igual que a sí mismo, y se le cuida también, igual que lo hace uno consigo mismo… ni más ni menos. Por eso sorprende cuánto dicen amar la vida aquellos que no se aman a sí mismos, que no se respetan y no se cuidan ni se procuran lo necesario. Esos, los que viven en el exceso, en el extremo, en la amenaza constante; los que se alimentan mal, duermen mal e insisten en seguir compartiendo su vida con las personas equivocadas; los obsesivos, inflexibles, laxos, débiles, grises; esos, los que no han sabido resolver su pasado, que se niegan al cambio, a la transformación… los necios, iracundos, rencorosos, y también, futuristas, los que ansían que las cosas lleguen sin ningún esfuerzo, que creen que todo merecen; los que mienten y se mienten, los que viven fuera de toda lógica… los colgados, falsos y escrupulosos…. Y todos aquellos que, además, se han instalado en el victimismo, el pesimismo, la angustia y la absurda e incoherente necesidad de controlar todo. A todos ellos me refiero cuando les digo que no se aman a sí mismos y mucho menos aman la vida, porque no han elegido a su favor.

Eligen a su favor aquellos que se conocen a sí mismos, porque se han tomado el tiempo de hacerlo, porque siguen tomándose el tiempo de analizar y reflexionar sobre sus necesidades y deseos. Son, además, los que trabajan para conseguirlo, que han utilizado todo a su favor, lo bueno y no tan bueno de la vida, los que se levantan, los resilientes, los que se automotivan cada día y que saben decir no, que renuncian a las malas compañías, al drama, a los chantajes y a la sobreexposición. Esos, los que han sabido priorizar y elegir… y, sobre todo, esos que han comprendido que la vida merece vivirse. Son esos, los que han aprendido a inhalar y a exhalar las experiencias, aprovechando lo mejor y desechando todo aquello que ya reconocen como tóxico. Esa es la vida que merece vivirse, la que puede cambiarse, reciclarse, mejorarse, transformarse, adaptarse y disfrutarse en cualquier etapa. Porque es en ese primer ejercicio de vida, en el inhalar y exhalar, donde se resume nuestro mayor aprendizaje. Es algo tan básico... Toma, aprovecha y suelta. Por eso hoy le invito a respirar, tomar, aprovechar y también a soltar… hoy le invito a amarse y respetarse en todos los aspectos de su vida, cuidarse y procurarse para que pueda satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de cubrir las necesidades futuras... eso que llamamos tener una vida sostenible. La energía vital es lo que nos mantiene vivos, es la respiración: la inhalación y la exhalación, es la renovación y elección constante. Mejor enfóquese en administrarla, en respetar su esencia, en desarrollar su mejor versión, en manejar con éxito su libertad y en vivir una vida cada vez más valiosa. Como siempre, usted elige. ¡Felices respiraciones, felices vidas!

Temas: