Modo de existir

• Hoy sólo podemos estar y ser, perfeccionar ese modo de ser y de ser ahí, con todos aquellos que nos necesitan y que nosotros también necesitamos, con las personas que nos son importantes y les dan significado y sentido a nuestras vidas

Podemos estar seguros de que la mayor esperanza para mantener el equilibro ante cualquier situación recae en nosotros mismos.

                Francis J. Braceland

Existir significa, según la Real Academia de la Lengua Española, dicho de una cosa, ser real y verdadera; de una persona: tener vida, haber, estar y hallarse. Modo de existir es sinónimo de ser. En la filosofía contemporánea se refiere al modo de ser propio de los seres humanos; a la relación del ser humano consigo mismo y con los otros y a la relación que se resuelve en términos de posibilidad. El modo de ser es la presencia, de acuerdo con Heidegger, es el “ser ahí”, y ésa es, esencialmente, su propia posibilidad en su existencia y por la cual puede elegirse a sí mismo todos los días y conquistarse o perderse, es decir, no conquistarse o hacerlo sólo aparentemente. Además, habrá que tomar en cuenta que este concepto es el mismo del que se parte después para comprender temas tan importantes como la trascendencia y la proyección… es decir, lo que dejamos en los demás, lo que se queda para siempre, lo que llegamos a ser y lo que logramos alcanzar.

Y es en situaciones como las que actualmente vivimos donde ese modo de ser se pone a prueba, donde nuestra existencia elige manifestarse en cada elección y en cada posibilidad de irnos conquistando día con día. Simplemente, es la manera en la que elegimos vivir, porque si bien no podemos cambiar las circunstancias, siempre podemos elegir qué hacer frente a ellas. Y a veces… muchas veces, hace falta ser y estar, vivir en la realidad sin evadirnos y aprovechar la oportunidad para ser mejores.

Cada uno de nosotros hace diariamente lo mejor que puede por mantenerse en equilibrio, por conquistar sus emociones, sus pensamientos, sus razonamientos, sus miedos, sus pasiones, su angustia, su frustración, sus ausencias, sus abandonos, sus despedidas y sus pérdidas, y también hace todo lo que puede por seguir adelante. Algunos han obtenido mejores resultados que otros y han podido nombrar sus emociones, organizar sus pensamientos, redefinir sus metas, flexibilizarse ante la realidad, reponerse, reinventarse… otros, por desgracia, no han tenido tanto éxito… muchos ni siquiera han podido superar el encierro, cambiar sus rutinas o, simplemente, expresar con claridad lo que sienten, lo que piensan o lo que quieren.

Y no importa qué elija cada uno, hoy nadie puede opinar, juzgar o criticar el punto de vista de los demás, lo que viven, cómo lo viven o cómo se sienten porque estamos hablando de lo más íntimo de los seres humanos. Son sus emociones, sus experiencias, sus vivencias y su capacidad de resiliencia ante la adversidad.

Hoy sólo podemos estar y ser, perfeccionar ese modo de ser y de ser ahí, con todos aquellos que nos necesitan y que nosotros también necesitamos, con las personas que nos son importantes y les dan significado y sentido a nuestras vidas, porque es muy probable que sólo sea eso lo que necesiten de nosotros… que estemos ahí, quizá no para entender lo que posiblemente no puedan explicarnos. Créame, tampoco lo necesitamos, pero pudiera ser que el sentirnos cerca les anime, les saque una sonrisa, les contenga, les despierte un nuevo y mejor pensamiento o quizás les reconforte. Lo importante es que sepan que cuentan incondicionalmente con nosotros en las buenas y en las no tan buenas.

No se trata de paciencia, de aguante, de tolerancia, se trata de amor, de respeto, de humanidad y, principalmente, de comprensión… todos hacemos lo mejor que podemos y hemos de partir de esa premisa… aunque quizá no sea lo que se debe, lo que se quiera o lo que se necesite, pero sí lo que se puede.

Y solamente a eso le invito hoy, a estar ahí, con la existencia firme en esta realidad y conscientes de que, en la medida que estemos y seamos lo mejor que podamos ser, cooperaremos al equilibrio de aquellos que nos rodean porque de su felicidad depende también la nuestra. Como siempre, Usted elige.

¡Felices modos, felices vidas!

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