Sólo por ver…
Uno siempre responde con su vida entera a las cosas más importantes. Sándor Márai

Paola Domínguez Boullosa
La coach
A lo largo de nuestra vida vamos comprando ideas, pensamientos, sentimientos, razonamientos, emociones, valores, creencias… y también compramos miedos, rencores, odios, renuncias y rechazos. A lo largo de nuestra vida vamos eligiendo qué, de todo eso que hemos ido adquiriendo o se nos ha ido imponiendo, nos define correctamente y qué no, porque quizá cuando se compró… se compró a ciegas.
Y algunos eligen seguir comprando los pilares de su vida así, creyendo que todo lo que les han dicho que son, es lo que son, incluyendo todo lo que de ellos se haya dicho. Algunos eligen en su edad adulta seguir creyendo que son lo que de niños o de jóvenes les definía. Y otros, por el contrario, siempre han elegido comprar en rebeldía, y también a ciegas, todo lo que estuviese en contra de las imposiciones de las que se sintieron sujetos.
Pero en la vida no se puede elegir a ciegas sobre uno mismo. Lo que se fue ya no se es y lo que alguna vez funcionó, puede que hoy ya no funcione, todo en la vida necesita, para mantenerse vivo, seguir evolucionando. La edad adulta es el parteaguas esperado hacia la libertad, sin embargo algunos evitan su buen ejercicio... y siguen comprando a ciegas.
Comprando que la madurez es igual a la responsabilidad, que la diversión debe limitarse, que las cargas irán en aumento, que la vida es difícil y se va complicando, que la felicidad es sólo privilegio de algunos, que se debe ser serio, que se debe limitar la información sobre uno, que la autenticidad es signo de inocencia, que la hipocresía es necesaria, que las verdades a medias son mejores que las absolutas, que uno es lo que tiene, que uno debe aparentar para impresionar o que simplemente hay que seguir bregando en el mundo de la rutina… que la madurez implica dejar a un lado las ilusiones y los sueños, la fantasía y el deseo, y que las pasiones deben controlarse.
Comprar a ciegas las definiciones y las opiniones sobre la vida… es de las peores compras que se pueden hacer. Porque la vida es un ejercicio absolutamente independiente, individual y progresivo. La vida de uno sólo puede vivirse en primera persona y eso implica decidir todo, todo el tiempo, empezando por lo que uno necesita, desea y quiere.
Por eso, hoy le invito a reflexionar sobre todas esas compras que ha hecho sin cuestionarse y sin decidir conscientemente, porque puede ser que en ese arraigo esté dejando de vivir y de vivirse como merece y como posiblemente desea hacerlo y no se atreve.
Sería un ejercicio inteligente preguntarse qué pasaría si hiciese esto o aquello que siempre ha querido y no se ha animado por la intromisión de esos pensamientos arraigados… quizá sería interesante hacerlo, aunque fuera sólo por ver qué es lo que sucede…
En la vida hay que probar lo que nos interesa y también aquellas cosas que sabemos que nos detienen para poder definirnos y elegir lo que mejor conviene. Hay que hacer compras conscientes y selectivas, las adquisiciones deben de estar siempre al nivel de la persona que se aspira a ser y por la que se trabaja todos los días. No acepte imposiciones ajadas, la vida debe renovarse continuamente… empezando por uno mismo y por todo aquello que se elige para esa tarea. La madurez tiene algo maravilloso que no tiene ninguna etapa: La libertad de ser en todo momento uno mismo. Como siempre, usted elige.
¡Felices compras, felices renovaciones.