Amor en miniatura

Se dice que el amor es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo del reconocimiento de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Se dice también que es el sentimiento que nos atrae naturalmente y que procurando reciprocidad en ...

Se dice que el amor es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo del reconocimiento de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Se dice también que es el sentimiento que nos atrae naturalmente y que procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y  nos da energía para convivir, comunicarnos y crear. El amor es afecto, inclinación y entrega, es el cuidado, la atención, la búsqueda insaciable del bien y del bienestar, el amor es el esmero, el deleite, el amor dicen… que lo puede todo. Sin embargo, me permito  exponerle que el amor es mucho más que eso… el amor tiene muchas más definiciones y muchas más experiencias y quizá uno de los  problemas del amor radica en esa  estrechez de mente con la que se le mira y se le vive tantas veces. El amor es mucho más que un sentimiento profundo hacia alguien, es mucho más que la búsqueda intensa por esa otra mitad… es mucho más que ese pensamiento trillado y fallido, a mi parecer, de la insuficiencia y lo incompleto. Coincido y acepto el hecho de que somos seres perfectibles, pero nunca podré estar de acuerdo en que seamos seres insuficientes y mucho menos incompletos; y eso es  tan cierto como que el amor nunca puede resumirse ni definirse fuera de uno mismo. Por eso el amor más que un sentimiento es un valor,  los sentimientos van y vienen según los acontecimientos y hechos que se vivan y los  pensamientos y deseos que se tengan, los valores no. Los valores son los principios y las creencias que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Los valores nos ayudan a preferir, a apreciar y a elegir… y son también fuente de satisfacción y plenitud. Por eso el amor debería vivirse como un valor, como un principio rector impreso en cada elección de nuestra vida y creer en él como el mayor y mejor catalizador de nuestra felicidad. El amor hay que experimentarlo como un valor, porque los valores son personales y de libre elección, independientes y evolutivos en su práctica diaria. Los valores nos hacen crecer y alcanzar nuestro máximo potencial. Al contrario de nuestros valores y nuestros principios, los sentimientos pueden hacernos dudar y debilitarnos. Nuestros valores y principios son siempre piedra angular  de certeza y claridad. Por eso hoy le invito a vivir el amor en todas sus definiciones. Recuerde que el amor es una elección, que no depende de nadie, sólo de usted, y que al elegirlo como valor puede hacerlo extensivo a todos los ámbitos de su vida y en consecuencia sentirse como lo que es, un ser completo, pleno y siempre perfectible. Ámese y ame todo lo que tenga que ver con usted y su vida,  esa es la manera de conocerse, de vivirse, de ser y de procurarse la felicidad. Deseche de una vez por todas  esa idea de carestía, de insuficiencia, de necesidad fuera de uno mismo, abandone la idea del amor como meta… deje a un lado esas creencias limitantes que le impiden disfrutarse y disfrutar de la vida.  Créame lo que  le digo porque, quien piensa que es insuficiente… lo es  y  vive de forma insuficiente y recibe de la vida sólo una parte siempre insuficiente, creer, pensar y sentir que algo le falta es vivir en la carencia, es vivir buscando siempre lo que falta y perdiéndose así la magnitud de lo que está, de lo que existe, de lo que es real y verdadero. Como siempre usted elige… pero si ha sido este su caso,  no pierda de vista que ha sido usted quien ha elegido esos pensamientos y esas acciones, que ha sido usted quien ha querido ceñirse a los estándares del amor en miniatura, que ha sido usted quien ha elegido buscar lo faltante quien ha elegido completar y completarse. No pierda de vista que ha sido usted y nadie más, quien ha renunciado a la idea de desafiar al amor en su perfección, quien no ha querido autoproveerse de él, en todos los ámbitos de su vida,  y que ha sido usted quien ha abandonado la idea de vivirse plenamente  y  que ha sido usted quien se ha negado a dar y a recibir lo mejor de la vida… eligiendo el amor sólo como un sentimiento y como una emoción y no como  el valor rector de su vida.

¡Felices valores…felices sentimientos!

Temas: