Detrás de un no

Abandone, de una vez por todas, la idea de que el no es algo negativo, porque no lo es.

Es fácil decir no cuando un SÍ más profundo bulle en el interior.

                Stephen R Covey

Detrás de un no que recibimos por respuesta. Detrás de un no que decimos. Detrás de cualquier no siempre hay un sí.

Un sí para algo o alguien más, un sí para uno mismo, un sí para los valores, las creencias, los pensamientos, las ideas, los racionamientos, los sentimientos, los deseos, las ilusiones, un sí para el presente, un sí para ser mejor, un sí para el cambio, un sí para la realidad, la felicidad, la evolución…

Detrás de todos los no hay siempre un sí, un sí también para los miedos, para continuar con la mentira, la falsedad, la frustración, la estaticidad, un sí para la convicción que tanto alimenta la soberbia, un sí para el abuso, para el control, para la necedad, un sí para la soledad, para el autocastigo,  un sí para el autoboicot, un sí para seguir siendo el mismo, un sí para la victimización y finalmente un sí para la involución…

Detrás de un no siempre hay un sí y se nos olvida. La mayoría de las personas siempre se quedan con el no y nunca buscan ese sí que hay detrás… que siempre hay detrás, y se ofenden, y se molestan, se ofuscan y recriminan…pero ahí están, instalados en el no que recibieron como respuesta, sin ninguna salida y a veces sin otra intención más, que querer convencer a su interlocutor, a partir de ese no… y es imposible negociar sólo a partir de un no.

Y las cosas también se complican para aquél que dice que no, en primera instancia porque el no es de las respuestas más difíciles de decir y de sostener. La gran mayoría tampoco sabrá bien a bien, definir con exactitud la causa de su no.

Al no se le tiene miedo, el no cuesta, el no, no gusta, e incluso para muchos decir no, les resulta muy complicado, porque les hace sentirse culpables, egoístas, malos… malos padres, malos hijos, malos colaboradores, malos líderes, malos al fin… porque al no se le tiene… miedo.

Cuanto mejor sería, que en lugar de miedo, se le tuviese respeto, porque eso es lo que significa un no… respeto. Le digo que no porque me digo que sí a mí mismo, a lo que pienso, siento y creo que es mejor para mí, le digo no porque sólo así, le puedo decir que sí a todas aquellas cosas que me son prioritarias, necesarias y esenciales para ser feliz, por eso le digo que no.

Y entre ofensas y culpables, es por demás interesante conocer las razones y el porqué de un no, simplemente porque es ahí donde se encuentran todas las afirmaciones que usted necesita saber, comprender y asimilar para poder  respetar tanto el no que recibe por respuesta, como aquél que tiene a bien decir. Esa es la parte más interesante del no… lo que hay detrás, ahí es donde se puede evaluar la realidad, la confiabilidad y la existencia o no, de un espacio de negociación para un sí.

Por eso hoy le invito a ir más allá del no que dice y el no que recibe, elija buscar siempre en cada no, el sí que necesita. El sí para usted, o el sí para todo aquello que desea.

Abandone, de una vez por todas, la idea de que el no es algo negativo, porque no lo es. Recibir un no siempre será mejor que la incertidumbre, siempre será mejor que un sí encubriendo a un no, que un sí falso, que un sí desprovisto de toda convicción, que un sí ausente de voluntad y deseo. Por eso aleje de una vez por todas esa idea de que el no es malo, culposo y egoísta.

El no es sólo la manifestación del respeto que nos tenemos a nosotros mismos o bien la manifestación del respeto que otros tienen por y para ellos mismos. Y en verdad, no importa, que vaya a favor de la evolución o en contra de ella, porque los sí detrás de un no, también se eligen y es usted el que decide.

Créame, se sorprenderá de todo lo que está detrás de un no, por eso, la próxima vez que deba decir un no, haga el análisis de qué es, a lo que le está diciendo que sí y evalúe también si ese sí va en realidad a favor de su crecimiento.

Y si  recibe un no por respuesta deje de indagar sobre ese no y mejor pregúntese a quién o a qué se le ha dado ese sí que usted esperaba. Recuerde que las personas se conocen más por sus afirmaciones que por sus renuncias.

¡Felices no, felices sí, felices elecciones!

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