La garantizada...

El poder del no trunca y nos hace ir en busca de lo más fácil.

Sólo hay una respuesta que tenemos garantizada: no, pero puede ser también que la respuesta sea un sí... y perdemos un tiempo preciado proyectando esas respuestas... el mismo tiempo que nos habría permitido materializar el sí o abandonar el no y seguir adelante... y es que los miedos adquiridos, las dudas preconcebidas y la incertidumbre terminan por hacernos desistir ante más miedos, más dudas y más incertidumbres...

Increíble... porque hacemos de los posibles síes, noes predispuestos e irremediables... nada tendría que pesar más para nosotros que la persecución de esos síes que estamos convencidos que pueden cambiar nuestra vida para mejor... nada... nunca...

Porque no tenemos más opciones cuando sólo hay dos respuestas, y donde aun pareciendo haber más, en su trasfondo, igualmente sólo son dos: sí o no... sencillo, pero terriblemente complicado para quien teme y duda que el sí sea un no y el no un sí... o bien, que el sí sea un sí, o el no... un no...

Y titubeando... vamos —según sea el ánimo del día— acrecentando la ilusión y oportunidad del sí o minimizando la ilusión y matando la oportunidad de cambiar el no... necedad absurda... donde terminamos por hacerle ganar la batalla a la que ya llevaba —de suyo— la delantera... esa, la garantizada...

Por eso hoy le invito a darse la oportunidad de quitarle ese poder a tantas respuestas que no conoce, que nadie conoce y que, además, a nadie le interesa conocer más y mejor que a usted. No permita que su mente deje ganar a quien ya tiene garantizado su triunfo, mejor haga triunfar el sí que necesita...

Y... si le falta el ánimo o la fuerza, sólo permítase pensar por un instante cómo se siente al imaginar e idealizar el sí, y cómo se siente ante el no... Se podrá dar cuenta de que vale más el sí, siempre un sí vale más que un no, que uno no decida, por eso, es importante que considere que el sí es necesario para usted más que cualquier otra cosa, porque no es lo mismo un no, que parte de haber intentado un sí, que un no que no se haya intentado convertir en sí, o de un no que se quedó simplemente en... no... por no haber intentado que fuese de otra manera.

Así, la próxima vez que tenga ese baile de respuestas en su mente, respire hondo y reformule la pregunta... Qué pasaría si ahora todas sus preguntas comenzasen con una probabilidad de síes y no de noes... le aseguro que también sus respuestas serían positivas.

El no ya tiene un protagonismo excesivo cuando se trata de lo desconocido, de aventurarse a cosas nuevas, a conocimientos nuevos y diferentes, el no es la limitante más agresiva con la que truncamos nuestras propias oportunidades. El no destruye nuestras ilusiones y deseos, nos minimiza... y lo peor es que muchos de esos noes... pudieron haber sido síes rotundos, transformadores y evolutivos...

Permita que el sí se vuelva protagonista en su vida, siempre que se trate de aquello que persiga, y deje el no para aquellas cosas que le impidan lograr aquello que quiere alcanzar. Recuerde que el poder del no trunca y nos hace ir en busca no de lo mejor para nosotros, sino de lo más fácil, de los mínimos. Dejar que la respuesta garantizada gane sin ni siquiera comprobar su verdadera probabilidad es igual a negarnos a nosotros mismos la oportunidad de vivir más allá de nuestras propias expectativas y quedarnos en un nivel de complacencia banal y poco satisfactoria.

Dos monosílabos tan simples pueden llevarnos a ser lo mejor que podemos llegar a ser o simplemente ser. El monosílabo que elijamos como prioridad será también el que guíe nuestras percepciones, nuestras probabilidades de éxito o de fracaso, nuestra forma de razonar y de encontrar lo que buscamos... Por eso es tan importante arriesgarse siempre por un sí, porque aun siendo un no, habrá sido producto de una elección y no producto de una renuncia originada por nuestras propias inseguridades...

El no ya es seguro, nada cambia a partir de un no al que no se le ha buscado el sí... Si queremos ir más allá en la vida necesitamos sentirnos merecedores de esos síes que a veces tanto nos intimidan, pero que, al mismo tiempo, nos sostienen, aunque sólo sean una ilusión para seguir adelante... de usted depende que esa ilusión sea su realidad... quizá se trata sólo de una pregunta, de una mirada, de un breve análisis, de una pequeña charla o de un esfuerzo titánico... aún no lo sabe... sólo tiene que aventurarse... finalmente, ya tiene una respuesta garantizada.

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