Vara alta en turismo
En todos los negocios es regla básica que si se quiere tener ganancias, se inviertan recursos correctamente. En turismo pasa lo mismo.
Por Ricardo Alexander M.*
En materia de turismo, los números muestran que las políticas seguidas durante el sexenio del presidente Peña Nieto dieron buenos resultados al país. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), que pertenece a la ONU, de 2013 a 2017, México pasó de ser el 15º país más visitado del mundo, a ser el 6º, con 39.3 millones de turistas el año pasado, lo que implicó un incremento del 65% durante ese periodo. Desde el punto de vista económico, el turismo es fundamental para nuestra economía. En 2017, se captaron 21,333 millones de dólares por turismo internacional, lo que significa que después de la inversión extranjera directa y las remesas, es la tercera fuente de ingresos nacionales; dinero que no sólo impacta en los grandes capitales, sino también en las pequeñas y medianas empresas, y beneficia a todos los que trabajan en el sector.
Por eso, la vara está alta para el gobierno del presidente López Obrador, así como para el nuevo secretario de Turismo, Miguel Torruco Marqués. No será fácil superar los buenos resultados que se han obtenido en los últimos años, principalmente durante el periodo en el que Enrique de la Madrid ocupó esa secretaría. Por el contrario, existen elementos que dan a pensar que será difícil seguir con esta tendencia positiva en la materia.
En primer lugar, por la incertidumbre de tener la capacidad aeroportuaria suficiente en la Ciudad de México y a nivel nacional, tanto en cantidad como en calidad, para recibir a los visitantes extranjeros que aumentan día a día. Como ejemplo, según información de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), en los últimos cinco años ha existido un crecimiento anual promedio de tráfico aéreo de pasajeros en el país de 10.3%, lo que resulta significativo.
En segundo, los cambios anunciados por el presidente Andrés Manuel López Obrador en las embajadas y consulados de México alrededor del mundo, eliminando agregadurías y adelgazando la nómina, presumiblemente se reflejarán en una disminución de su capacidad de promover al país a nivel internacional. Estas oficinas sirven un propósito, que no simplemente es el protocolo.
Y tercero, la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) –como lo ha anunciado el Presidente–, el cual llevaba a cabo campañas de promoción turística en el extranjero con el 70% del impuesto para turistas, también conocido como el Derecho de No Residentes (DNR) –que en 2017 fue de 6,700 millones de pesos–, para destinar esos recursos a la construcción del Tren Maya, seguramente impactará en la imagen que se tiene de México en el extranjero. Bajo ese contexto, la gran mayoría de las noticias que recibirán de nosotros en el exterior será acerca de la situación de inseguridad que se vive en el país. El uso del DNR para el Tren Maya es contraintuitivo y juega en contra para la península de Yucatán, puesto que una vez concluido, se tendrá un gran tren, pero su viabilidad financiera estará en duda si no existen turistas que lo usen y financien.
En todos los negocios es regla básica, que cuando se quiere tener ganancias, se inviertan recursos de una manera correcta. En turismo pasa lo mismo. Lo que se deja de gastar bien impacta en los resultados. Y afortunadamente estos se pueden conocer a través de instituciones como la OMT. Por ello, en el corto plazo vamos a poder conocer si es efectiva la estrategia que está siguiendo la administración entrante, la cual no puede darse el lujo de tener resultados negativos, pues el sector impacta en miles de personas que viven del turismo, directa o indirectamente, en nuestro país. México tiene mucho que ofrecer al mundo, sin embargo, siempre es conveniente recordárselo.
*Maestro en Administración Pública
por la Universidad de Harvard
y profesor en la Universidad Panamericana
Twitter: @ralexandermp
