¿Qué tan amenazantes son las amenazas?
PorMichele J. Gelfand y Virginia Choi* PALO ALTO. – Los medios de difusión y las redes sociales nos alertan a diario de peligros, desde políticos nefandos hasta catástrofes naturales. Todas esas advertencias no sólo activan nuestros celulares, sino también ...
Por Michele J. Gelfand y Virginia Choi*
PALO ALTO. – Los medios de difusión y las redes sociales nos alertan a diario de peligros, desde políticos nefandos hasta catástrofes naturales. Todas esas advertencias no sólo activan nuestros celulares, sino también nuestros cerebros, y nos llevan a preguntarnos cómo puede estar afectándonos, psicológica y socialmente, todo este discurso de amenazas.
Para ir al grano sin quedar atrapados en la histeria y mejorar la comprensión de las amenazas creíbles, creamos con nuestros colegas un diccionario de amenazas que usa el procesamiento de lenguajes naturales para indexar los niveles de amenaza de los canales masivos de comunicación.
El diccionario de amenazas aprovecha encuestas de investigación existentes sobre el efecto de aumento de la restricción cultural que generan las amenazas crónicas sobre las sociedades mediante la imposición de normas estrictas y duros castigos a los infractores. Hallamos evidencia de una división entre las culturas restrictivas y las más libres de todo tipo, entre ellas, países, estados subnacionales, organizaciones y clases sociales. Sin embargo, carecíamos de una medida lingüística confiable para evaluar los discursos amenazantes a través del tiempo y su relación con las tendencias culturales, políticas y económicas. Por eso creamos el diccionario. Queríamos una herramienta que nos ayudara a medir los distintos tipos de amenazas a través del tiempo y los tipos de respuestas culturales que producen. Creamos algoritmos para escanear Twitter, Wikipedia y sitios web seleccionados al azar para buscar los términos que aparecen con frecuencia junto a palabras como amenaza en los textos. Los algoritmos encontraron 240 palabras que la gente usa cuando escribe sobre las amenazas: ataque, crisis, miedo, avecina y tensión. Cabe destacar que éstas se pueden aplicar a amenazas de cualquier magnitud, desde un huracán hasta un conflicto familiar, por lo que la aplicación del diccionario es amplia.
Llevamos a cabo diversas pruebas para confirmar que el diccionario mida las asociaciones con amenazas en los textos de manera precisa. Por ejemplo, analizamos 600 millones de páginas con noticias de 1900 a 2020 para ver si el uso de las palabras amenazantes de nuestro diccionario también lo hacía. Encontramos que así fue, pero el algoritmo también sugiere que los niveles de percepción de amenazas podrían volver a aumentar en los próximos 20 años.
Era esperable que las palabras del diccionario de amenazas aumentaran rápido en los periódicos de EU durante los grandes conflictos militares como la Primera Guerra Mundial y la guerra del Golfo. También captó la creciente gravedad de la pandemia de covid-19 en 2020, de acuerdo con los tuits. En términos del pronóstico de eventos futuros, el diccionario de amenazas puede identificar tendencias importantes en la actividad bursátil, las normas culturales y las actitudes políticas.
El aumento del discurso amenazante muestra una asociación histórica con la restricción política amplia. Con el análisis de los discursos presidenciales de los últimos 70 años vimos que los presidentes republicanos (conservadores) mencionaron amenazas con mayor frecuencia que los demócratas (liberales). Algo igual de importante es que el discursos de amenazas es contagioso. Ahora que se confirmó la validez del diccionario de amenazas, podemos usarlo para examinar toda una serie de cuestiones sociales fundamentales: podemos examinar la manera en que los discursos amenazantes motivan las teorías conspiratorias y el extremismo, impulsan la difusión del odio y la desinformación en línea, y afectan elecciones, decisiones de política exterior e inversiones económicas. También podemos evaluar el grado en que los usuarios de redes sociales amplifican sus voces exagerando tanto las amenazas reales como las fabricadas. Y, aplicando el diccionario de amenazas a nuestras cuentas de redes sociales, podemos descubrir nuestro posible papel en la difusión de los mensajes amenazantes. Eso nos ayudaría a tomar decisiones más informadas sobre qué compartir y qué filtrar.
En la vida diaria, empresarial y política solemos ir a tientas a la hora de entender la naturaleza de las amenazas existentes y sus probables implicaciones. El diccionario de amenazas puede buscar huellas lingüísticas que revelen importantes patrones sociales. Así podremos distinguir de manera más confiable los peligros genuinos de los riesgos fabricados, algo fundamental para construir un mundo más seguro.
Traducción al español por Ant-Translation
Copyright: Project Syndicate, 2023.
