¿Por qué temer a la Guardia Nacional?
POR JESÚS SESMA Muchas son las voces que se han levantado en rechazo a la instauración del modelo de Guardia Nacional en nuestro país. Antes de entrar de lleno en el tema, quiero recordar que, como político y en lo que respecta al partido que represento, hemos ...
POR JESÚS SESMA
Muchas son las voces que se han levantado en rechazo a la instauración del modelo de Guardia Nacional en nuestro país.
Antes de entrar de lleno en el tema, quiero recordar que, como político y en lo que respecta al partido que represento, hemos apoyado a todos los presidentes que en su labor han tenido la convicción de instaurar o fortalecer políticas en materia de seguridad. Lamentablemente, algunas fueron propuestas fallidas, pero se les debe reconocer el compromiso y el intento de hacer de nuestro país un lugar más seguro.
Ahora bien, es normal que ante los rumores de vivir en un Estado militarizado surja en algunos el rechazo y descontento al modelo de Guardia Nacional, sin embargo, considero que hay aspectos de suma relevancia que las personas deben conocer para tener una opinión más precisa en torno a este nuevo modelo de seguridad.
En primer lugar, se debe aclarar que no se militarizará el país o sus instancias de seguridad ciudadana.
La Guardia Nacional trabajará en coordinación con los estados y los municipios y sus respectivas instituciones de seguridad y procuración de justicia, es decir, no sustituirá ni el trabajo ni las facultades de ninguno.
Si bien es cierto que como parte de su esquema tendrá a integrantes de las Fuerzas Armadas, contará con un mando civil, cuya labor será planear, programar y ejecutar las funciones principales. La participación de las Fuerzas Armadas será en la formación de elementos altamente capacitados y adiestrados para enfrentarse contra las peores manifestaciones del crimen organizado.
Recordemos que desde hace más de una década, las Fuerzas Armadas salieron a las calles para hacer frente al grave problema de violencia e inseguridad que afecta a nuestro país. Lamentablemente, desde entonces, y hasta ahora, no existe un marco legal que defina su participación en esta tarea, lo cual debería ser más preocupante que el hecho de consolidar una nueva corporación, capaz y suficiente para prevenir y combatir el crimen y la violencia que tantas vidas han cobrado.
En mi opinión, hay una amplia diferencia entre mantener a elementos de las Fuerzas Armadas en las calles e instaurar un modelo como la Guardia Nacional: mientras las primeras operan para defender a la nación, “derrotando” al enemigo (pues para eso fueron fundadas), las segundas saldrán a las calles con la meta de mantener la seguridad pública y ciudadana y tendrán una estricta formación en materia de derechos humanos, perspectiva de género, proximidad social y atención a las víctimas.
De modo que no sólo es necesario, sino también urgente, contar con una corporación capaz de solucionar el problema de la inseguridad pública en México. Es preciso aceptar que la realidad nos alcanzó y necesitamos medidas más estrictas para combatir la violencia y el crimen que han llegado a niveles alarmantes.
¿Por qué temer a la Guardia Nacional? ¿Qué nos detiene para darle un voto de confianza? Los anteriores presidentes de la República, en su momento, han tenido la oportunidad de hacer lo que está en su razonamiento para combatir el crimen organizado, por lo que esta propuesta que hace hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene que ser tomada con el mismo valor y con la misma compañía que se ha dado antes a otros proyectos.
Las propuestas de los últimos tres sexenios no han funcionado, sin embargo, los índices de violencia e inseguridad sí han aumentado. ¿Qué estamos esperando para tomar cartas en el asunto? No perdemos nada al dar nuestro voto de confianza y quizás un modelo como la Guardia Nacional sea, en este momento, la opción más viable para dar batalla al crimen organizado.
*Secretario de Comunicación Social del CEN del Partido Verde.
