Pascua… hacia valores

La dignidad de las personas es universal y la justicia exige el respeto a su pensar y hacer. No solapemos la mentira, pues socava la confianza interpersonal y rompe el tejidode justicia en las relaciones sociales.

Por Enrique García y García

La evolución de las sociedades siempre ha impuesto ciertas normas para la convivencia armónica que, poco a poco, se van acuñando hasta convertirse en reglas. Es inevitable poner límites, pues el ser humano se dispersa con facilidad y es menester que haya carriles bien definidos para avanzar sin problemas. Esos límites son la base en la que se fundamenta esa convivencia y los llamamos valores.

En una publicación anterior (Cápsulas con valor… dosis a voluntad: https://glosas.com.mx/2011/09/capsulas-con-valor-dosis-a-voluntad/) se aclaraban los conceptos formales en los que se sustentaban los valores, entendidos como principios éticos y su independencia con cualquier religión. Allí mismo se señalaba el temor de las autoridades para reforzar la enseñanza en el tema porque lo consideran propio de una creencia religiosa, lo que es un absurdo que afecta a la enseñanza elemental, cimiento de la formación básica de los educandos.

No hay la menor duda que el cáncer social que padece la población es la corrupción y el de la pluma considera (Restauración… del tejido social: https://glosas.com.mx/2017/10/restauraciondel-tejido-social/) que la única forma de combatirlo es mediante la restauración del tejido social desde abajo, desde la casa y los jardines de niños. Sin embargo, nadie hace nada por temor a ser considerados “religiosos” y, ahora, en estos días, “conservadores”.

Es de aclarar que el ser humano no tiene esos valores al nacer, sino que los desarrolla deliberadamente durante toda su vida. Los valores se fundamentan en el reconocimiento de la dignidad y derechos de cada persona y, se insiste, la educación laica no se contrapone con la formación en ellos.

Se escuchan muchas voces que esquivan el tema, aduciendo que no les compete; unos diciendo que esa tarea es de los padres y otros que es de los maestros, cuando debe atenderse al unísono e iniciando en los hogares y luego en las aulas, pues los niños se forman en los dos lugares. Es una lamentable negligencia que afecta directamente a los educandos, a la sociedad y al país mismo.

No es la intención abordar muchos de ellos, pues sería exhaustivo y, además, limitativo, por lo que te dejo la tarea de buscar otros que se pueden adicionar a los que se mencionan en un pequeño libro (Cápsulas con valor: https://glosas.com.mx/producto/capsulas-con-valor/) escrito exprofeso donde, además, se da una amplia bibliografía. Baste en este momento resaltar siete valores que son de fácil aplicación en la casa.

Respeto.- El respeto a la propiedad ajena empieza en casa, que aplica a cosas y espacios. Hay que fomentar el respeto a la vida, sea animal o vegetal, y también la opinión de los demás. El inculcar la cortesía es una forma de respeto a los demás y hace más humana y cordial la convivencia.

Honestidad.- Es el valor de la verdad que debe prevalecer hasta en los mínimos actos de nuestro quehacer y, por supuesto, el de los pequeños. Las amenazas a este valor son la mentira, simulación y corrupción. “La verdad os hará libres” es un lema que deberíamos tomar como consigna.

Justicia.- La dignidad de las personas es universal y la justicia exige el respeto a su pensar y hacer. El dar a cada quien lo que le corresponde es la base de la justicia. No solapemos la mentira, pues socava la confianza interpersonal y rompe el tejido de justicia en las relaciones sociales. Es la base de las reglas para la convivencia humana.

Gratitud.- El hecho de compartir cosas, conocimientos e incluso valores, es la manifestación de agradecimiento elemental que nos hace más grandes como seres humanos. Nuestra opinión es valiosa y la podemos hacer llegar a los demás, pues habrá alguien que la puede necesitar. No demos lo que nos sobra, sino lo que necesitan otros.

Responsabilidad.- Ésta implica la aceptación de compromisos con otras personas y actuar en consecuencia. Este valor se adquiere desde temprana edad y en casa se puede fomentar al dar quehaceres a los pequeños. Un adulto irresponsable fue, sin duda, un niño que no tuvo límites ni reglas por cumplir. Cuidado.

Bondad.- Gracias a la libertad el hombre es dueño de sus actos y después de un juicio de conciencia los califica moralmente buenos o malos. La bondad es el preciado valor y se respalda en otros valores y se manifiesta en todos nuestros actos, reflejando la intención con que se hacen.

Esperanza.- La esperanza es la energía que nos mantiene en pie de lucha para conseguir nuestros objetivos, es la fuerza interna que nos impulsa a vivir con optimismo, confianza y es importante que los pequeños lo noten.

El ser humano, desde su concepción, vive de la esperanza de sus padres.

Si pretendemos que nuestros hijos crezcan en valores, nosotros debemos ser los primeros en vivirlos y la casa es un buen lugar para el inicio. Los valores y las actitudes del niño van a ser reflejo de las nuestras, por lo que debemos predicar con el ejemplo, pues los valores no se imponen, sino que se cultivan poco a poco y no dudemos que rendirán sus frutos.

Aprovechemos este tiempo de Pascua para pasar hacia un mundo de valores éticos y, para los que creemos en Dios, también podemos dar ese paso hacia valores religiosos.

Sí se puede y sólo basta iniciar.

Felices Pascuas.

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