El Guerrero peligroso

Por Daniel Aceves Villagrán* Cinco carpinteros veracruzanos secuestrados y asesinados en Chilapa, Guerrero, el pasado 24 de enero por decisión de un sicario con quien tuvieron una discusión, lo que generó que un comando armado se llevara también a otras siete personas ...

Por Daniel Aceves Villagrán*

Cinco carpinteros veracruzanos secuestrados y asesinados en Chilapa, Guerrero, el pasado 24 de enero por decisión de un sicario con quien tuvieron una discusión, lo que generó que un comando armado se llevara también a otras siete personas junto a una bebé recién nacida.

Esta narrativa desgarradora se repite a lo largo y ancho del estado de Guerrero, territorio montañoso y altamente irregular, rasgos geográficos que favorecen al crimen organizado.

Desde 2005 el estado había sido dominado por el Cártel de Sinaloa, que controló la región durante todo el sexenio del expresidente Calderón, pero tras el cambio de gobierno en el año de 2012 el cártel comenzó a debilitarse, fragmentándose y dando origen a una pluralidad de organizaciones criminales independientes que se repartieron la zona y actualmente la disputan con otro conjunto de agrupaciones criminales que desean aprovechar el vacío de poder del Cártel del Pacífico.

Es preciso destacar que la violencia en la región es anterior a este hecho, sin embargo, éste fue el detonante de una escalada de crimen y violencia. Según la Fiscalía General del Estado, en Guerrero operan actualmente 15 organizaciones criminales, particulares e independientes, entre las que destacan Los Rojos, Los Ardillos y La Familia Michoacana.

Los Rojos dominan 18 municipios, mientras que Los Ardillos y La Familia Michoacana 10 municipios cada uno. Los Añorve, 8 municipios; Guerreros Unidos 6, el Cártel Jalisco Nueva Generación 5, Los Granados 4, el Cártel del Sur 4, Los Rodríguez 3, Los Caballeros Templarios 3, los Tequileros 3, la Organización del Gato 2, el Cártel Independiente de Acapulco 1, Beltrán Leyva 2, así como presencia del Cártel de los Arellano Félix en 2 municipios (Héctor de Mauleón, “Algo grave está por ocurrir en Guerrero”).

Las organizaciones suelen establecer sus dominios buscando el control de los territorios mediante actos violentos y de intimidación contra sus enemigos, teniendo mayor valor aquellos municipios que concedan tierras para el cultivo, sin despreciar aquellos en los que no abundan las tierras de siembra, pues en ellos las agrupaciones criminales disponen otro tipo de actividades, como la extorsión, robo de vehículos y secuestro.

Además de las 15 organizaciones anteriores, la Procuraduría General de la República detecta la presencia de más 40 bandas delictivas dedicadas al robo de autos, el secuestro y la extorsión de manera combinada y/o especializada, la mayoría de ellas operan bajo la subordinación de alguna agrupación de mayor tamaño, protección de alguna autoridad o de manera independiente, escenario menos probable.

Si bien la delincuencia organizada se encuentra presente en todas las regiones del mundo, en cada ubicación se configura según las características locales de desarrollo económico, régimen político y sociodemográficas.

En el caso de Guerrero, la operación criminal está asociada a grados altos de violencia, acompañada de profundo desgaste institucional, disfuncionalidad social y una penetración en las estructuras de gobierno por parte de la criminalidad.

La Tasa de Prevalencia Delictiva por cada 100 mil habitantes elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía durante 2016 señala en Guerrero un incremento del 2.3% más con respecto a 2015, convirtiéndose en una de las entidades con mayor tasa de victimización.

La crisis de seguridad pública en Guerrero es resultado de una pluralidad de factores históricos, geográficos y sociales que han convertido al estado en un punto geoestratégico para el crimen organizado, por lo que resulta fundamental una reingeniería del aparato de seguridad para disminuir los niveles de violencia en la entidad, reducir la tasa delictiva e incrementar y recuperar la gobernabilidad a través de una agenda que incluya elementos de institucionalidad, prevención, control, sanción y la rehabilitación y atención a víctimas.

Es necesario comprender al sistema de la seguridad pública y de justicia como un único organismo complejo e integral que comprende cuatro eslabones, que son: las policías, los ministerios públicos y procuradurías, los jueces y sistema penitenciario.

Cada uno de ellos requiere ajustes estructurales, pues estos puntos representan órganos vitales del sistema de seguridad y de procuración de justicia.

                                                                   *Analista

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