Delitos transnacionales
No cabe duda de que en un mundo globalizado, la comisión de delitos por parte de quienes “viven” de transgredir las leyes de las sociedades civilizadas, hoy repercute de manera sustancial en la convivencia mundial. Hay delitos que, por su naturaleza, afectan a las ...
No cabe duda de que en un mundo globalizado, la comisión de delitos por parte de quienes “viven” de transgredir las leyes de las sociedades civilizadas, hoy repercute de manera sustancial en la convivencia mundial. Hay delitos que, por su naturaleza, afectan a las sociedades modernas y no respetan fronteras a la hora de que son cometidos por bandas verdaderamente organizadas que trascienden de un país a otro. El ejemplo más claro y común que tenemos a la vista es el narcotráfico, cuya estructura vertical lo mismo involucra a los pequeños traficantes (narcomenudistas) que a grandes “empresarios” del negocio de las drogas y a grupos políticos en los países coludidos hasta “el tuétano” con las mafias criminales que en los últimos tiempos han diversificado el negocio con otros ilícitos igual o más perniciosos para la sociedad.
Algunos teóricos de la escuela filosófica del pensamiento complejo (Raúl Domingo Motta, Argentina) acuñan el término “planetarización” cuando hablan de la forma en que la decisión de un capo del narco impacta a la comunidad más pequeña al otro lado del mundo, cuando de traficar estupefacientes se trata. Lo que pasa en una gran urbe en materia de tráfico de drogas repercute a cientos de kilómetros del planeta, donde un adicto pone en riesgo su vida al consumir las drogas más letales que hoy se comercian en el mundo, como el fentanilo, conocido ya como la “china blanca” por sus efectos letales en el ser humano.
Sin embargo, hay otros delitos que en los últimos años se han convertido en “ilícitos colaterales” al tráfico de drogas y que, por su naturaleza, resultan más impactantes para los integrantes de las sociedades. Uno de ellos es, precisamente, el tráfico de personas y —aunado a él— la trata de mujeres que son llevadas, literalmente, como esclavas modernas del siglo XXI a otros países para obligarlas a ejercer la prostitución.
Casualmente, hace unas horas, el secretario del Trabajo del gobierno federal, Alfonso Navarrete Prida, presentó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, España, su tesis doctoral La trata de personas y su perspectiva como delito en el marco de la moderna escuela funcionalista de derecho penal, con la que obtuvo el grado de doctor en Derecho con calificación sobresaliente Cum Laude por unanimidad del Jurado Académico, presidido por el profesor, doctor Alfonso Castro Sáenz, decano y director de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla.
La trata, pareciera que no, es un fenómeno tan antiguo como la humanidad misma; captó el interés internacional a finales del siglo XIX. El tráfico de personas es un fenómeno de delincuencia organizada transnacional, así como de criminalidad doméstica. De ahí su complejidad, igual que el narcotráfico.
Por tratarse de un tema de gobernanza y de convencionalidad internacional, el objeto de la investigación del doctor Navarrete Prida fue conocer si la legislación mexicana se adecua al protocolo de Palermo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, en cuanto al tipo penal, además de un análisis comparado con la legislación española.
El segundo objeto de la investigación de la tesis doctoral fue estudiar a la víctima, desde el punto de vista del derecho penal y la forma en que las legislaciones mexicana y española la reflejan, todo esto dentro del derecho penal. ¡Enhorabuena por el estudio del doctor Alfonso Navarrete Prida!
