¿Libros libros o e-books?

Se necesitan bibliotecas digitales para que la consulta electrónica sea más barata y eficiente.

No sé si esta columna se leerá en papel o en medio electrónico.  En realidad no sé si se leerá. Se tendría que medir si los periódicos se leen más en papel o en digital. Lo mismo debería hacerse con los libros que también entraron al mundo de la comunicación electrónica.  Para algunos, los libros y los periódicos tradicionales están en sus últimos años de vida. 

¿Morirán o vivirán los libros encuadernados al viejo estilo? La desaparición de la Enciclopedia Británica, ya no digamos la del Tesoro de la Juventud, parecen premoniciones de que las librerías tradicionales se convertirán en cementerios de elefantes.  ¿Morirán o vivirán los periódicos publicados en papel? 

Las señales de los negocios globales indican un derrotero optimista. Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon, compró The Washington Post, influyente diario estadunidense que entre sus medallas propició, con el trabajo de Woodward y Bernstein, la renuncia del presidente Richard Nixon

John Henry, a quien le gusta el color rojo y tanto el beis como el futbol, pues es dueño de los Medias Rojas de Boston y de los Rojos de Liverpool, compró el The Boston Globe (más famosos sus equipos que su periódico). Se dice que el mexicano Carlos Slim, que no sé qué color le gusta, también disfruta el beis y el fut, adquirió 8% de The New York Times. Warren Buffet, el supermillonario que vive en la misma casa de siempre, entiendo que amigo de Slim, que conduce él mismo su automóvil, ha comprado más de 80 periódicos que le costaron 400 veces más de lo que, se estima, vale la modesta (por ser de multimillonario) casa que habita.

Una noticia reciente ubicó a México en el mundo de los negocios cibernéticos. Amazon, que tiene en su acervo dos millones de títulos, anunció que ha puesto a la venta 70 mil libros electrónicos (e-books) en español. Mi amigo y prestigiado editor José Antonio Pérez Porrúa, me había comunicado que mi libro sobre la Suprema Corte de Estados Unidos se vendería en Amazon. Me explicó, además, que en unas horas de “haberlos subido”, ya se habían empezado a vender los libros de la colección Sepan Cuántos. 

Sepan Cuántos, bautizada así por Alfonso Reyes, ha permitido a millones el acceso a los clásicos de la literatura universal, así como a las expresiones de los autores mexicanos. Amazon incluyó en el paquete colecciones que pusieron a la venta contenidos en náhuatl, mixteco y otras lenguas indígenas mexicanas, con el concurso del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas de la Secretaría de Educación Pública, que además de lidiar con los maestros de la CNTE, encuentra espacios para preservar nuestras tradiciones a partir de la defensa de las lenguas. Hay un antecedente a cargo del Conaculta con la Biblioteca Digital Mexicana: (https://bdmx.mx) que vale la pena visitar.

Falta mucho. Como lo había planteado antes Gabriel Zaid en un libro que leí en electrónico (Los demasiados libros): “hace falta un proyecto que digitalice todos los libros publicados en México desde el siglo XVI hasta 1900”.

En cuanto a los periódicos, las estadísticas dan señales diferentes al interés de los millonarios por comprar periódicos. Según el Centro de Investigación Pew, los ingresos derivados de los periódicos por publicidad van a la baja. En 2003 los ingresos fueron de 46.1 millones de dólares y, diez años más tarde, de 22.3 mil millones, una caída de 52 por ciento.

En cuanto a los libros, las noticias de Sepan Cuántos en e-books y muchos más, lleva a México al mercado global de libros. Los periódicos viven el ajuste de la velocidad y duración de las noticias. Mientras los diarios se conservan un solo día, Twitter y Facebook perduran el instante que se leen.

Tanto periódicos como libros digitales brindan nuevas posibilidades de acceso a la cultura y a la información.  Se necesitan bibliotecas digitales para que la consulta electrónica sea más barata y eficiente. Nuevamente Zaid propone que para el apoyo de todas las bibliotecas físicas de México hace falta una gran biblioteca digital.  Gran oportunidad para Peña Nieto de sacarse una espina bibliográfica clavada desde la campaña.

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

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