Mariguana a la vista
México forma parte de varias convenciones internacionales en donde se obliga a establecer medidas en contra del consumo de la mariguana.
Hay un movimiento global sobre la mariguana. México, el país que exporta la mayor cantidad de mariguana en el mundo, ya participa. La mariguana está todavía estigmatizada y mal comprendida, si bien no es algo inocuo. A pesar de que un número significativo de jóvenes la fuma desde hace más de 50 años con regularidad, se sigue pensando que vuelve loco al cuerdo y que es la llave de la puerta a la perdición. Aunque también están quienes piensan que es mejor que un caramelo. Mientras tanto, la ciencia avanza en situar su dictamen en el debate, que será largo, pero necesario.
Las drogas representan una amenaza cumplida al bien público, no solamente por sus consecuencias nocivas sobre la salud pública, sino por los efectos que provocan: crimen sin castigo, desorden social, desintegración familiar, talentos desperdiciados. En el caso de México, los efectos perniciosos han sido la irrupción del crimen organizado, corrupción, tráfico de armas, desorbitado gasto público, inestabilidad del Estado y muerte de decenas de miles de mexicanos. Solamente que la mariguana no es hermana, ni siquiera prima, de las otras drogas: cocaína, heroína, opio, anfetaminas y precursores químicos. Uno de los errores ha sido su tratamiento homologado a las demás drogas. No es lo mismo el robo del famélico que un asalto a mano armada.
En el debate que ya está en marcha, los médicos tendrán una parte crucial para fijar la orientación y sentido de las políticas que deberá seguir el Estado mexicano con relación al consumo de la mariguana. La política pública tendrá que tomar en cuenta que uno de los propósitos es disminuir el uso de esta droga, pero también evitar los efectos indeseados de una lucha, poco inteligente, que mira igual al consumidor ocasional, al enfermo adicto, que merece atención y cuidado, al traficante y al capo que organiza el gran negocio.
En prácticamente todo el mundo (Holanda, Portugal y pronto Uruguay, la excepción) las políticas públicas buscan el bien común a través de diversas medidas: casi todas represivas con base en leyes inflexibles, lo que ha generado cárceles consecuentemente saturadas de presos. Poco se hace para prevenir el consumo inicial de la mariguana, atender a los drogadictos desde el punto de vista médico, a fin de que modifiquen sus conductas y controlar de mejor manera el suministro de drogas en el mercado.
El esquema generalizado de la política global de drogas se ha conceptualizado a partir de su iniciador, Richard Nixon, como “guerra contra las drogas”, cuyo comandante supremo en México ha sido Felipe Calderón. Esto, lo sabemos, es una historia de batallas perdidas.
En México un grupo de notables contestó la semana pasada una pregunta que fue el título de una reunión “Mariguana ¿Despenalizar su consumo?”. Los participantes, cuatro ex secretarios de Estado: Juan Ramón de la Fuente, Pedro Aspe, Jorge Castañeda y Fernando Gómez Mont, cuya trayectoria profesional, académica y política es tanto o más relevante que simplemente haber sido secretarios, así como María Elena Morera y Héctor Aguilar Camín, coincidieron en que las condiciones están dadas para avanzar en distender la sanción penal a los consumidores de mariguana.
En este contexto, despenalizar significaría que el Estado renunciara a su función represora y dejara de perseguir, castigar y multar a los consumidores, y perseguir el tráfico de pequeñas cantidades de droga.
Se dijo que habría condiciones en el Distrito Federal para avanzar en esta política y eventualmente en algunos otros estados. La presencia del gobernador de Morelos, Graco Ramírez, en dicho foro, es una señal de cuáles entidades podrían sumarse a este movimiento.
Es claro que será necesario un trabajo adicional, en donde se concilien varias cuestiones que no son menores: no está absolutamente resuelto desde el punto de vista jurídico si una materia que corresponde a la salubridad general, puede ser legislada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Si el gobierno federal estuviera en contra, por estimar que no es oportuno, o bien por presiones de Estados Unidos, considerará que se trata de una invasión de sus facultades. Podría plantear una controversia constitucional para que la Suprema Corte emitiera un fallo.
Por otra parte, aunque no se ha tratado este asunto, México forma parte de varias convenciones internacionales en donde se obliga a establecer medidas en contra del consumo de la mariguana, casi equiparables a la lucha contra el consumo de drogas duras.
Por esta razón, tanto Holanda como Portugal, que no obstante tener las políticas más avanzadas sobre consumo de mariguana en el mundo, no han liberalizado formalmente su consumo y tráfico. No se sabe qué destino tendrá Uruguay, pero por lo pronto la ONU le hizo un llamado para que revise su decisión.
Las ventajas de dar pasos adelante, para dejar atrás políticas represivas a cambio de esquemas de atención social y sanitaria, sobrepasan los inconvenientes. Por lo pronto, el debate está abierto y será importante conocer lo que la sociedad mexicana en sus distintas facetas: académica, científica, política, económica, tengan que decir. En Uruguay se avanzó sin consultar a la ciudadanía. En México sería oportuno conocer qué piensa la sociedad. Lo que nadie puede negar es que la mariguana está a la vista.
*Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
