Hoy no fío

Se cree que el país daría el salto a la modernidad económica cuando exista un sistema de crédito barato y accesible.

En los barrios de México todavía hay misceláneas con letreros que dicen: “Hoy no fío”. El propósito de los letreros se encuentra también en los bancos. Existe la creencia de que el país daría el salto a la modernidad económica cuando exista un sistema de crédito barato y accesible para las pequeñas y medianas empresas. Se hace la comparación con Estados Unidos en que sólo hay que mover un dedo para obtener dinero rápido y barato. Por eso ellos, los estadunidenses, viven del crédito, el que los endeuda de por vida. No se trata solamente de bienes de consumo. Uno de los créditos ejes del sistema es para la educación universitaria. Tardan años en pagarla como Obama y Michelle, que poco antes de llegar a la Casa Blanca saldaron su adeudo académico.

México se encuentra entre los países con menos porcentaje de crédito respecto del PIB en el mundo, a nivel similar a los países de África subsahariana; por abajo de otros países latinoamericanos, con excepción de Argentina y Venezuela, lo que no es mucha gracia que digamos, pues no se trata de jugar futbol con una o beisbol con la otra.

Se cree que el día que la gente tenga acceso al crédito fácil y barato se salvará el país. Hay algo de razón, pero las experiencias no son todo lo maravillosas que parecen. Habría que ver lo que les pasó a los vecinos con los créditos para vivienda que motivaron la crisis de los foreclosures con Fannie Mae y Freddie Mac  en 2010, o la crisis española ejemplificada por los miles de litigios por desalojos a los que no tienen para pagar sus hipotecas. Crisis sin final a la vista que ha impactado hasta la colonia Condesa de jóvenes españoles que “buscan la América”.

Muchos mexicanos buscan fortuna en Estados Unidos. Hay empresarios mexicanos que incursionaron en Estados Unidos en busca del sueño americano en versión dorada. Todos se apalancan en el crédito que es el motor de la economía estadunidense. A unos le va bien, pero la gran mayoría sale derrotada en aquel mercado de tiburones.

El Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) ha organizado jornadas de crédito con empresas particulares para dar asesoría y educación financiera a los migrantes. Arrancaron ya en 12 consulados mexicanos en 12 ciudades en Estados Unidos. El proyecto les permitirá aprender a crear presupuestos, construir crédito y mejorarlo, mejorar sus reportes de crédito, comprar una casa o automóvil y evitar estafas.

En tanto, en México la reforma financiera de Peña Nieto es un eje más de lo que han llamado las “reformas estructurales”. Por lo pronto, el gobierno puso a disposición de Nacional Financiera y del Banco de Comercio Exterior un millón de millones de pesos para crédito, aun antes de que se aprueben las kilométricas reformas que discute el Congreso. Es mucho dinero, pues representa un porcentaje significativo de las reservas internacionales del país (cerca de 10%). Este dinero para créditos de la banca de desarrollo podría servir además para becas/crédito de estudiantes de excelencia, a fin de que realicen estudios de posgrado en el extranjero y fortalezcan la ciencia y tecnología mexicanas cuando regresen a su patria. Lo hace Conacyt hace años pero en escala menor.

Llama la atención que este apoyo billonario se haga antes de que se aprueben las nuevas reglas del crédito para la banca de desarrollo. Aunque, por el contrario, muestra que existe un compromiso del gobierno, da la señal de que la reforma va en serio. Lo importante será ver si los beneficiarios del crédito son los mismos empresarios de siempre o si efectivamente están pensando en los pequeños y medianos a los que siempre les han mostrado el cartoncito de “Hoy no fío”.

En este tema no habrá mucha discusión en el Congreso. Lo cierto es que la economía funcionaría mejor con crédito oportuno y barato y con bancos mejor controlados.

*Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

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