Ahora toca China

México ha estado tradicionalmente alejado de ese país, a pesar que en nuestra cultura popular lo chino está presente.

Cierto o falso, encuestas recientes señalan que en la percepción popular México recupera su imagen en el extranjero. Va quedando atrás la idea de un México fallido. Ahora toca China y precisamente hoy el presidente, Xi Jinping, se encuentra en México.

México ha estado tradicionalmente alejado de China. A pesar de que en nuestra cultura popular lo chino está presente. Las expresiones vernáculas son incontables. Estaría en chino mencionar todas en este espacio. Sólo que la China milenaria quedó atrás. Ahora emerge como el gran país que sugiere nuevamente la llegada de un mundo bipolar, como aconteció con la URSS y Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

¿Qué papel le corresponde jugar a México respecto a China? ¿Cuál será la mejor estrategia para evitar un retroceso en lo que se ha avanzado con Estados Unidos? ¿Nos quedaremos simplemente como intermediarios, como el chinito “nomás milando” o habrá una política que concilie el interés económico del México respecto a las dos potencias, sin tener que escoger a quién preferimos?

Los chinos quieren nuevamente dominar al mundo. No se trata de una escalada militar ni de conquistas territoriales. La hegemonía que pretenden se basa en el comercio, algo tan antiguo como los fenicios.

Por alguna razón en estos años recientes se interesaron por Brasil, Ecuador, Chile y Argentina, pero no lo hicieron por México. Las explicaciones son varias, pero una tiene que ver con la ineficiencia reciente de nuestra diplomacia. El cargo de embajador en ese país sirvió para el solaz y esparcimiento de Jorge Guajardo, apresurado diplomático mexicano, con unos cuantos meses previos de experiencia como cónsul general de México en Austin, donde por cierto, además de buenas bandas de rocanrol, hay muchos mexicanos, casi no hay chinos.

Confirmamos ahora, según declaraciones recientes del embajador de China en México, Zeng Gang, que la relación de los dos países estuvo distante fundamentalmente por haber atendido México al Dalai Lama, líder moral del Tibet, con el que China tiene problemas. Fue de tal tamaño el agravio que se canceló la exportación de carne de cerdo mexicana a China, prácticamente acordada.

Hubiera sido una buena diversificación de nuestras exportaciones, además de reducir dosis de colesterol y triquina. Después de la exportación malograda, China está por comprar una de las empresas emblemáticas de Estados Unidos, Smithfield Foods, el productor y procesador de carne de puerco más grande del mundo. Otra que se nos va.

La visita del Dalai Lama a México y el trato tan aterciopelado que le dio el presidente Calderón, dice el embajador, impactó negativamente la relación. Además de lo enriquecedor que haya resultado para la familia Calderón haber saludado al Dalai Lama —hombre bueno, inteligente, carismático y famoso—, desde el punto de vista de la política exterior constituyó una tontería, como ahora lo confirma oficialmente China. Lo único que se ganó fueron las indulgencias del Dalai.

Los chinos no se detienen ante nada. Con motivo de la desaceleración económica de Europa y de Estados Unidos, se han dedicado a conquistar mercados, voluntades y gobiernos. Sus inversiones en el mundo y el desarrollo de proyectos supera lo que hubiera imaginado el imperio británico en sus mejores días. Para quienes creían que la economía es la ciencia de la escasez, habrían de considerar los recursos financieros, literalmente ilimitados de China.

Como lo refiere la edición dominical del New York Times: a través de la compra de compañías, la explotación de recursos naturales, la construcción de infraestructura y repartiendo préstamos a todo el mundo, China va hacia una suave, pero irrefrenable búsqueda de dominación económica.

La visita del presidente Jinping acaparará la atención del público mexicano. No tanto por las razones económicas, sino porque viene acompañado de su esposa, celebridad de igual o mayor tamaño que su marido. Peng Liyuan no solamente alcanzó el grado de generala en el ejército popular chino, sino que es una agraciada artista de fama internacional. Actriz y cantante (soprano), es ampliamente conocida en el mundo artístico global.

Encontrará en Angélica Rivera, la esposa del presidente mexicano con quien compartir los reflectores del talento y la belleza. El mundo las verá juntas.

México tiene con China una gran oportunidad para incrementar sus exportaciones a EU, pero también para diversificar nuestros mercados, captar inversión en obras indispensables como las que permåitan llevar a cabo grandes proyectos hidroeléctricos y reducir la enorme dependencia con EU.

Es cuestión de aprender algo de chino y de hacer buena diplomacia, que aunque parece, no está en chino.

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