Las parejas presidenciales

Las primeras damas juegan un papel relevante. La esposa de Peña Nieto era esperada con gran expectación pública.

Durante la presidencia de Vicente Fox, un alumno presentó como tesis para su grado de maestría en derecho algo así como la conveniencia de establecer la prohibición para las esposas de altos funcionarios de acceder a cargos públicos. El tema fue muy debatido. No es tan sencillo anular los derechos políticos. Había interés por ver la posibilidad de cancelar (al menos en la imaginación) la eventual candidatura de Marta Sahagún.

Al protagonismo de Marta Sahagún siguió la mesura y dignidad de Margarita Zavala. Se dice que ya regresó para participar en la política. Tal vez sea la tablita de salvación del Partido Acción Nacional (PAN). La esposa del presidente Peña Nieto era esperada con gran expectación pública. La suposición general era que al ser una conocida artista de televisión, habría de tener un lugar visible en el mundo político. Se esperaba una telenovela nacional.

La sorpresa es que no fue así. La esposa del Presidente no declara, prácticamente no aparece y cuando habla lo hace conforme al inteligente script del que no se separa (stay on message, ordenan los cánones). Cuando aparece en público deja una impresión de elegante y discreto apartamiento.

¿Cuál es el papel que les corresponde a las primeras damas? Francia, al no tener primera dama sino primera compañera, la pone a la vanguardia en estos menesteres. La esposa de Barack Obama sale hasta en la sopa. Los demócratas hacen como que la admiran y los republicanos no la soportan. Apareció recientemente en la televisión nacional, en la ceremonia de los premios de la Academia, para anunciar que la película Argo (muy buena) había ganado el Oscar. Esta jugada publicitaria motivó severas críticas de los conservadores. Son conocidos la vinculación de Hollywood con los demócratas y el buen cartel que tiene Obama entre la gente del cine, pero la aparición de Michelle en la entrega de los premios fue excesiva. Nadie cree que ella no sabía cuál era la película premiada. De manera que la cara de sorpresa al abrir el sobre no se la creyó ni Obama.

Las mujeres primeras damas juegan un papel relevante. A Carmelita Romero Rubio, la última esposa de Porfirio Díaz, la conoció el oaxaqueño en una recepción de la embajada estadunidense. Ella se ofreció a enseñarle a hablar inglés y más adelante se casaron. El viaje de bodas fue a Nueva York y sin avión. Doña Carmen se convirtió en la esposa, profesora de inglés y compañera del dictador hasta sus últimos días en París. Lo introdujo a un círculo al que no solamente se accede por la inteligencia, el poder o el dinero, sino por eso que se llama clase. Ella la tenía, a don Porfirio le gustaba (la clase y doña Carmelita).

En el mundo algunas parejas anunciaban toda la gloria del poder, dinero y clase. John Kennedy y Jackeline tenían todo, pero su vida fue un infierno antes y después del asesinato. Dos meses antes de los disparos en Dallas, el Presidente le había pedido al servicio secreto que durante el viaje de su esposa a Grecia, para sanar sus heridas de un aborto indeseado, por ningún motivo tuviera comunicación con Aristóteles Onasis. A pesar de la orden presidencial, Jackie se las ingenió para pasar unos días en el yate Cristina con su hermana Lee, comer caviar y beber champaña, asolearse en diminuto bikini, que entonces era algo por atrevido casi escandaloso, acompañando al magnate fabricante de barcos. La explicación al celoso Presidente es que andaba consiguiendo marido a su hermanita.

De la pareja de Roosevelt, tan admirada en su momento, luego aparecieron disfuncionalidades de ese matrimonio que están documentadas ampliamente hasta en películas de Hollywood.

Otra pareja a la que se le auguraba la gloria fue la de Evita y Juan Domingo Perón, que cayó también en la desgracia.

Una pareja excepcional en el mundo de la política global fue la de Winston Churchill y Clementina. Su querida Clemmie, una activista política, y Winston, el político más activo del siglo XX, lograron que su gran amor venciera las dificultades enormes que vivieron en algunos de los días más negros de la humanidad. Al mismo tiempo Charles De Gaulle competía con Churchill en todo lo imaginable. La diferencia es que en cuanto a parejas, Yvonne, la esposa adorada del general francés, era más bien su enfermera. Era tan celosa que no permitía a ninguna mujer joven, bonita o fea, cerca de mon gènèral.

La pareja mexicana del momento muestra que tiene algo más que imagen. No se ha dado una sola crítica de sus presentaciones públicas. Las buenas formas también ayudan a recomponer una República como la nuestra, tan necesitada de tiempos mejores.

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