El dispendio de la muerte

Estados Unidos y sus aliados, Israel incluido, han entorpecido sistemáticamente los avances hacia el desarme nuclear.

Nueve países gastan más de 100 mil millones de dólares al año por concepto de sus arsenales nucleares. Mientras tanto, las proyecciones de los organismos internacionales indican que en 2015, alrededor de mil millones de personas sobrevivirán con un ingreso de menos de 1.25 dólares diarios, cifra que representa el índice de extrema pobreza, conforme al Banco Mundial. El uso de las armas nucleares causaría estragos en la economía mundial, socavaría el desarrollo sostenible e incrementaría la desigualdad.

La Campaña Internacional para la Eliminación de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), de la que es integrante en México el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), sostiene que incluso la posesión y el mantenimiento de las armas nucleares constituye un injustificable desvío de recursos que podrían ser empleados en la salud, la educación y el combate a la pobreza, conforme lo dio a conocer en Ginebra, Suiza, Arielle Denis, coordinadora de programas en Europa.

China, Estados Unidos, la Federación de Rusia, Francia, India, Israel, Pakistán, Reino Unido y la República Popular Democrática de Corea, poseen en conjunto unas 17 mil 300 armas nucleares. Según la organización internacional Cero Global (Global Zero), que agrupa a 300 líderes internacionales comprometidos con la eliminación definitiva de las armas nucleares, los nueve países arriba mencionados destinarían más de un billón de dólares durante la próxima década, para modernizar y dar mantenimiento a sus arsenales nucleares.

Es importante tomar en cuenta que no todas las potencias nucleares deben ser juzgadas con el mismo rasero, aun cuando a todas sin excepción corresponda la responsabilidad de liberar al mundo de la mayor amenaza a la supervivencia del género humano.

Estados Unidos y sus aliados, Israel incluido, han entorpecido sistemáticamente los avances hacia el desarme nuclear total en el marco del Tratado de No-Proliferación de Armas Nucleares (TNP).

ICAN y el CLAEI han venido señalando de manera constante, al igual que organizaciones de la sociedad civil como la Red Internacional No a la Guerra-No a la OTAN, que cualquier empleo de las armas nucleares tendría consecuencias humanitarias devastadoras en todo el mundo.

“Además del costo en sí del desarrollo y el mantenimiento de las armas nucleares, su uso tendría un impacto grave en el desarrollo, los niveles de pobreza, la hambruna y la igualdad”, señala Ray Acheson, integrante del Comité Directivo Internacional de ICAN.

En el documentado análisis Sufrimiento inenarrable, publicado por ICAN, se demuestra que la detonación de un arma nuclear dañaría y destruiría vidas, medios de subsistencia e infraestructura; provocaría migración forzada o voluntaria, interrumpiría el abastecimiento de alimentos y petróleo dentro del país donde ocurriera el impacto, desarticularía el abasto internacional de bienes y afectaría la economía local en diferentes ámbitos y escalas, además de provocar una recesión económica global.

Tales consecuencias catastróficas fueron subrayadas con dureza y claridad durante la Conferencia Internacional sobre el impacto Humanitario de las Armas Nucleares, que tuvo lugar en Oslo, Noruega, el mes pasado, con la presencia de 130 naciones que escogieron hacer frente al horror de esas armas y asumir la responsabilidad de lograr consensos para impedir una catástrofe que podría ser incluso la guerra del fin del mundo.

“El desarrollo, la modernización y el mantenimiento de las armas nucleares, con el riesgo de una explosión o una guerra nuclear, están presentes en un contexto dentro del cual es de suyo problemático alcanzar las metas de desarrollo del milenio y está plagado de inequidad interna e internacional”, acotó la señora Acheson.

El lunes pasado tuvo lugar una jornada mundial de acción contra el gasto militar, en cuyo marco ICAN, el CLAEI y las organizaciones asociadas, urgieron a los gobiernos y a la sociedad civil de todo el mundo, a movilizarse para apoyar la prohibición definitiva y total de las armas nucleares.

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