La guerra accidental

El escenario posible es el de un mal funcionamiento de la tecnología, falta de información crítica o un error humano.

La Comisión Preparatoria (PrepCom) de la Conferencia de Revisión del Tratado de No-Proliferación de Armas Nucleares (NPT, por sus siglas en inglés), se reunirá del 22 de abril al 3 de mayo en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra. Ya he comentado que el NPT se convirtió en un espacio de estancamiento, de simulación y de ausencia de voluntad política, pero aun así, conserva su calidad aparente de foro principal para negociar el fin de la amenaza nuclear que pende sobre la humanidad.

Los gobiernos de los 189 países signatarios del NTP y particularmente las grandes potencias nucleares, tienen desde luego la capacidad de avanzar nuevamente y con el ritmo acelerado que requiere el planeta, hacia la consecución de la meta definitiva: la eliminación de las armas nucleares en todo el mundo, sin excepciones ni condiciones.

Algunos destacados representantes del movimiento internacional de la sociedad civil por la paz y el desarme nuclear, se han dirigido a los delegados que asistirán a la reunión de Ginebra, para insistir en que, sin perder de vista el punto nodal de la ilegalidad de las armas nucleares conforme al derecho internacional positivo, es importante dejar de lado conceptos como la capacidad operativa o la necesidad de la disuasión, para enfocar las consecuencias humanitarias.

En marzo último, en Oslo, nos reunimos los representantes de la sociedad civil y de la mayoría de los gobiernos del mundo, en la primera Conferencia Internacional sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares. Hubo avances importantes en las negociaciones rumbo a un tratado o una convención que las proscriba. El indispensable seguimiento de esas negociaciones tendrá lugar en México, cuyo gobierno se ofreció como anfitrión para una segunda conferencia.

David Krieger, de Estados Unidos; John Hallam, de Australia; Aaron Tovish, de Alcaldes por la Paz; Steven Starr, de Médicos por la Responsabilidad Social; y Alyn Ware, del Consejo por el Mundo Futuro, entre otros, han insistido en que la disponibilidad operacional de las armas nucleares, muchas de ellas en capacidad de ser lanzadas en cuestión de minutos e incluso de segundos; y el riesgo de una guerra nuclear accidental, son conceptos intrínsecamente ligados, de naturaleza crítica para la supervivencia de la humanidad.

Lo más probable, señalan, es que el uso de las armas nucleares ocurra por inadvertencia y no de manera deliberada. Nadie en su sano juicio podría iniciar una secuencia de comandos cuya consecuencia irreversible sería la extinción de la vida en la Tierra, e incluso la posible destrucción del planeta. El escenario posible, que debe inspirarnos a la acción permanente y eficaz, es el de un mal funcionamiento de la tecnología, falta de información crítica en el momento decisivo o un error humano.

La reducción de la disponibilidad operacional de las armas nucleares, alejaría en alguna medida la angustia existencial derivada de las peores etapas de la Guerra Fría. Un ejemplo muy claro está en la crisis de Corea, donde la retórica podría dejar paso a las acciones, si la polarización llega al extremo. Al respecto, el Comité Coordinador Internacional de la Red No a la Guerra-No a la OTAN, dio a conocer una declaración en la que subraya:

“No conseguiremos avanzar hacia un mundo más pacífico, hasta que rechacemos el uso de la fuerza militar como primera opción y en su lugar trabajemos para entender y respetar la posición y la cultura de los otros. Una vez más, la situación claramente pone de manifiesto que si no abolimos las armas nucleares, el mundo entero permanecerá al borde de la destrucción.”

Previamente a la conferencia de Ginebra, tendrá lugar en Edimburgo, Escocia, la reunión anual de la red global Abolition 2000, enfocada asimismo en el desarme nuclear. Al respecto, el comité organizador señala que “sin importar quién posea o no armas nucleares, son instrumentos peligrosos, ecocidas, con capacidad potencial suficiente para causar daño indiscriminado a todo el mundo”.

Esto es lo que se encuentra en juego. Por esto hay que actuar sin tregua ni desmayo.

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