El hielo se quema

Lo que los científicos preveían se cumplió. Julio pasado ha sido el mes más caluroso registrado, con 0.56 grados centígrados por encima del promedio, de 1981 a 2010, informó ayer el Servicio sobre Cambio Climático Copérnico de la Unión Europea.

El mundo se calienta cada vez más y los lugares del Círculo Polar Ártico, donde la “normalidad" sería un clima frío, aun en el verano, ahora se queman y se deshielan inexorablemente. En esas latitudes, el mercurio ha marcado más allá de los 20 grados centígrados.

Y lo que los científicos preveían se cumplió. Julio pasado ha sido el mes más caluroso registrado, con 0.56 grados centígrados por encima del promedio, de 1981 a 2010, informó ayer el Servicio sobre Cambio Climático Copérnico de la Unión Europea.

Ese aumento en la temperatura ya tuvo consecuencias.

Los glaciares de Alaska se han derretido hasta 100 veces más rápido de lo esperado, según un nuevo estudio publicado en Science.

El calentamiento global acelera el deshielo en todo el mundo, tanto en las superficies como en las partes submarinas de los glaciares.

Estos hechos son dramáticos. No es una exageración, como señalan los negacionistas del cambio climático.

Los científicos del clima han explicado que el derretimiento de los glaciares y de las capas de hielo contribuyen al aumento del nivel de los mares, lo cual tiene una fuerte influencia en las corrientes oceánicas, en los patrones del clima y afecta los ecosistemas.

La falta de hielo marino no sólo amenaza la existencia de los osos polares, iconos del cambio climático, también la de otras especies.

En los últimos días, miles de morsas han llegado a las orillas de una isla barrera cercana a una aldea de Point Layen, al noroeste de Anchorage, Alaska.

Obligadas a agolparse en las playas por falta de hielo, asustadizas como son, cualquier perturbación hará que queden expuestas a horribles estampidas y será seguro que las más pequeñas mueran aplastadas en la carrera por llegar al océano.

La magnitud del deshielo es preocupante y sucede muy rápido. En julio, Groenlandia perdió un estimado de 197 mil millones de toneladas métricas de hielo y sólo el miércoles pasado sufrió el derretimiento más grande del mes, alrededor de 10 mil millones de toneladas de hielo se fueron al Atlántico.

Los científicos han registrado el aumento del nivel del mar a una tasa de 3.5 milímetros por año y el proceso se acelera, en parte, debido a la rápida fusión de hielo en Groenlandia. Muchas áreas litorales podrían quedar bajo el agua hacia 2050 o quizá antes de ese año.

ONU-Habitat ha dicho que ciudades costeras serán afectadas por las inundaciones, lo cual desplazará a millones de personas al ver devastados sus viviendas y sus modos de vida.

México no será la excepción. En un mapa interactivo de la NASA se puede observar que si el nivel del mar sube, aproximadamente cinco metros, Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas serían afectados.

Progreso, Celestún y Cancún quedarían completamente sumergidas, mientras que la mayor parte de los últimos tres estados podría quedar bajo el agua.

Por más que se presuman las bellezas naturales del país a través de videos o fotos, no es suficiente para salvaguardarlas.

Se requiere, sí o sí, activar los planes de mitigación y adaptación al cambio climático, darle prioridad a la descarbonización de la economía, actividades agropecuarias menos invasivas y dar paso a las energías limpias, sólo por mencionar algunas acciones.

El cambio climático no es una amenaza a futuro, está sucediendo ahora.

Sólo hay que ver las imágenes en los medios de comunicación de las olas de calor en Europa y las inundaciones en Asia.

Varios incendios en Siberia son observables desde el espacio, como lo han documentado las imágenes del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y la Agencia Espacial Europea.

Más de 2.7 millones de hectáreas de bosques remotos se queman en regiones de Siberia y el Lejano Oriente de Rusia.

El humo asfixiante que también emana de los incendios en Escandinavia, Alaska y Groenlandia significa grandes cantidades de dióxido de carbono que se suman a la atmósfera.

La catástrofe se adelanta antes de lo proyectado por los científicos. Cuánta razón tuvo Wallace S. Broecker, uno de los primeros científicos en advertir en los años 70 sobre el cambio climático, al decir que “estamos jugando con una bestia enojada, un sistema climático que ha demostrado ser muy sensible”.

Así que o dejamos de darle de palos a ese monstruo o nos hacemos a la idea de un planeta inhóspito.

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