Apuesta imposible: un futuro menos peor

Xi Jinping, presidente de China, ofreció no construir más plantas carboeléctricas,y Joe Biden, presidente estadunidense, prometió duplicar los fondos a 11.4 mil millonesde dólares al año para 2024 y así ayudar a que los países en desarrollo puedan enfrentarla inestabilidad del clima.

Mientras una nueva investigación alerta que los recién nacidos y los que estén por hacerlo sufrirán muchas más veces desastres climáticos y olas de calor extremas a lo largo de sus vidas respecto a lo vivido por sus padres y abuelos, la semana pasada, en la Asamblea General de Naciones Unidas, una vez más los líderes globales dejaron ver que son proclives a trabajar por un futuro menos malo, que luchar por un futuro mejor y saludable.

El estudio Inequidades intergeneracionales en la exposición a los extremos climáticos, publicado en la revista Science, indica que un niño nacido el año pasado experimentará, en promedio, 30 olas de calor extremas, incluso si se cumplen los compromisos actuales de reducir las emisiones de carbono.

Si bien en las ponencias en la 76 Asamblea General hubo reconocimiento al colapso climático, también hubo denuncias, obviedades y buenas intenciones. Lo más peligroso: dibujaron un mundo polarizado.

En el Consejo de Seguridad, que tiene como responsabilidad mantener la paz y la seguridad del planeta, el tema del clima cada que se aborda genera divisiones.

Los representantes de Rusia y China objetaron poner el tema de la crisis climática en la agenda del consejo.

El embajador adjunto ruso ante la ONU, Dmitry Polyansky, acusó a los miembros del consejo de introducir un componente político innecesario. Zhang Jun, representante permanente de China, resaltó que el órgano no debe utilizar un enfoque de mayorías, porque en los países impactados por la guerra no tuvo que ver el cambio climático.

Aunque el consenso científico ha dicho que un mundo más caliente también es más violento.

Micheál Martin, primer ministro de Irlanda, quien presidió el consejo, fue contundente al decir que es un hecho que el cambio climático contribuye al conflicto en muchas partes del mundo —baste recordar los casos de Afganistán y Siria, o en África occidental y el Sahel.

Cada país debería abordar la crisis climática como un asunto de seguridad nacional con énfasis en la seguridad geopolítica, pues la migración, local e internacional, forzada por impactos de inestabilidad climática tiene efectos multiplicadores de las amenazas.

Una vez más, la crisis climática evidencia que se trata de un asunto transversal por donde se le mire.

Lo destacable de la Asamblea General son los compromisos de Estados Unidos y China, pues además de ser grandes emisores de gases de efecto invernadero, tienen el poder para cumplirlos (además, ya han sufrido las consecuencias de la crisis climática, con incendios forestales, lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras, con decenas de víctimas mortales y daños millonarios).

Xi Jinping, presidente de China, ofreció no construir más plantas carboeléctricas, y Joe Biden, presidente estadunidense, prometió duplicar los fondos a 11.4 mil millones de dólares al año para 2024 para ayudar a que los países en desarrollo puedan enfrentar la inestabilidad del clima.

Además, dijo que con el apoyo de capital privado y otros donantes podría cumplirse la meta de movilizar 100 mil millones de dólares al año para apoyar la acción climática en las naciones en desarrollo, compromiso de los países desarrollados que data de 2009, el cual no se cumplió, ni mucho menos, en la era negacionista de Donald Trump.

Justo ese tema será uno de los principales a llevar a la COP26 de Glasgow, que de seguro volverá a generar controversias.

La cereza en el pastel se dio el fin de semana con la campaña Global Citizen para defender el planeta, aliviar la pobreza y dotar de vacunas contra covid-19 a las naciones más vulnerables, para lo cual se llevó a cabo una transmisión streaming de 24 horas.

Participaron 67 gobiernos, seis fundaciones filantrópicas, 40 corporaciones y activistas ambientales —como la mexicana Xiye Bastida—, para recaudar recursos y así tratar de cubrir el déficit de financiamiento de entre 15 y 20 mil millones de dólares de los 100 mil millones prometidos anualmente para los países más pobres.

Se lograron mil 100 millones de dólares, 157 millones de árboles y más de 60 millones de vacunas contra covid-19.

Y así como en su momento la música puso su granito de arena para aliviar la hambruna en Etiopía y Somalia a través de Live Aid, en 1985, el Global Citizen Live, desde distintas ciudades del mundo, contó con las actuaciones de artistas como BTS, Lorde, Elton John, Coldplay, Billie Eilish, Olivia Rodrigo y Shawn Mendes, entre muchos otros, para luchar contra la crisis climática y la pobreza.

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