Las fragancias que contaminan
La contaminación atmosférica y el cambio climático son tan sólo dos de las problemáticas ambientales que más afectan a la humanidad y sus entornos. Está documentado por la ciencia que algunos tipos de agentes contaminantes calientan más rápido la Tierra, pero también hay otros que la enfrían. Y estos agentes están presentes en las actividades humanas, por lo que, además de conocer cuáles son, es imperante acelerar la reducción de las emisiones hasta llegar a tasa cero. En general, éstos están enfermando y matando a la gente
Las economías basadas en un modelo de quema de combustibles fósiles, además de ser destructivas, han causado las elevadas emisiones de dióxido de carbono —el cual incide directamente en el cambio climático—, así como de óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y partículas finas, entre otros.
Tan sólo a nivel mundial la contaminación atmosférica es la responsable de 6.5 millones de decesos cada año, de ese gran total, 570 mil son niños de cinco o menos años.
De hecho, a mediados de este mes que corre, la Organización Mundial de la Salud urgió a la comunidad internacional a combatir este mal, pues 27% de los infartos está relacionado con la exposición al aire contaminado, pero los índices más altos están vinculados con accidente cerebro-vascular, con 34%, y cáncer de pulmón, con 37 por ciento.
Por supuesto, los habitantes de las medianas y grandes metrópolis son de los más expuestos a las emisiones contaminantes.
En nuestro caso, ha sido impactante saber que quienes vivimos en la gran Ciudad de México estamos respirando humo de camiones, de fábricas, de incendios y de cigarro; no sólo eso, también polen, esporas de los hongos, piel muerta, además de óxidos, metales y heces fecales, de acuerdo con el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la CDMX.
Toda esa porquería se aloja en los pulmones y, al disolverse, se va al torrente sanguíneo, lo cual daña la salud.
Esas partículas suspendidas en el aire son conocidas como PM10 y PM2.5, pues su tamaño va de fracción de milímetro o hasta millonésima de milímetro y provienen de los escapes de automóviles y vehículos de transporte y carga, así como de la quema de diésel. Las construcciones y las tolvaneras también son fuentes de estos contaminantes.
De hecho, en la CDMX, así como en Salamanca, León, Silao, Monterrey y Guadalajara, sólo por mencionar algunas de las urbes más contaminadas de nuestro país, cuando es temporada seca y el viento es muy escaso, se agrava la situación. Las partículas se quedan suspendidas formando una densa capa entre café y gris que, incluso, cubre el horizonte.
Y si le causó una sensación repulsiva saber que respiramos heces, piel muerta y otros agentes dañinos, pues quizá le sorprenderá enterarse de que existen otras sustancias de uso cotidiano y doméstico, así como industrial, que contribuyen a la contaminación del aire tanto como el smog de los vehículos automotores.
A esos agentes se les conoce como compuestos orgánicos volátiles.
De acuerdo con un nuevo estudio publicado el 15 de febrero en la revista Science, productos que contienen compuestos refinados del petróleo, como los artículos de limpieza para el hogar, líquidos y secos, pesticidas, pinturas, quitaesmaltes, tintas para impresión, perfumes y otros más para el cuidado personal —sí, leyó bien, perfumes— contaminan el aire.
Y resulta abrumador saber que esos productos de uso en el hogar y el tocador contribuyen altamente a la contaminación tanto como lo hacen los autos y el sector transporte en general.
Es importante que el mundo tome en consideración este estudio, pues pone la mirada en otros componentes a medida que las emisiones de los vehículos van a la baja tanto en Estados Unidos como en Europa debido a controles más estrictos.
Otro dato del estudio, en el que participaron científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales de la Universidad de Colorado; del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, entre otros centros de investigación, las emisiones contaminantes conformadas por las partículas de los productos químicos son dos veces más altas que las de los automóviles y camiones.
Por eso y para que lo tome muy en cuenta: los científicos hallaron que las personas están expuestas a concentraciones muy altas de compuestos volátiles en interiores —dentro del hogar o el lugar de trabajo—, porque son diez veces más altas que en el exterior.
Así, las enfermedades por contaminación ambiental no son sólo un problema urgente de atacar, sino también es un asunto cada vez más complejo debido a nuestro consumo y uso cotidiano de muchos artículos.
Qué abrumador es reconocer que nuestra calidad de vida se va a pique por culpa del automóvil o, peor aún, por el perfume y la loción que usamos cada día.
