Ciudades, punto de partida
La mitad de la población del mundo habita en las ciudades. Éstas son las responsables de 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). No puedeser de otra manera. Es en los sistemas urbanos donde convergen los sectores de la producción para el desarrollo y modernidad de las sociedades.
Los asentamientos, a lo largo del tiempo, se han ido transformando. De entornos rurales pasamos a los urbanos como consecuencia del crecimiento de la población. Donde antes hubo tierra de cultivo, ahora hay asfalto con edificaciones y sus funciones: habitacional, industrial y de servicios. De los carros jalados por animales, las calles se llenaron de automóviles y todo tipo de transporte. Esto, para su funcionamiento, requiere combustibles fósiles, como lo son la electricidad y las gasolinas.
Y como las actividades humanas son las responsables del cambio climático, corresponde a cada uno, desde su trinchera, combatirlo. Los expertos nos conminan a reducir la huella de carbono, porque todo lo que hacemos en la vida diaria contamina el aire, el agua y el suelo.
Líderes mundiales, a partir de sus experiencias, nos dicen que es posible frenar el vertiginoso cambio del clima desde el ámbito local, es decir, desde las ciudades. Éstas tienen la obligación de guiar el camino para que, con la suma de sus esfuerzos, se llegue a la acción de los países y, así, a los resultados en beneficio de la humanidad.
Estados Unidos —curiosamente el segundo emisor de GEI más grande del mundo—, junto con sus principales urbes, parecería que quiere llevar la batuta en el concierto de la lucha contra el cambio climático. Quizá sea la culpa lo que los mueve. Pero es justo reconocer los emprendimientos urbanos que han realizado en el cuidado del ambiente.
La semana pasada, en Washington, DC, se realizó la cumbre Our Cities, Our Climate, organizada por el Departamento de Estado de la Unión Americana, en colaboración con Bloomberg Philanthropies. Ahí se dieron cita los alcaldes de las ciudades más importantes del mundo.
El anfitrión, John Kerry, secretario de Estado de EU, resaltó que el costo de no hacer nada es mucho más elevado que invertir para cambiar la manera en la que consumimos energía. En su discurso inaugural, dijo que las ciudades del mundo representan más de dos tercios de todo el consumo mundial de energéticos y ésa es una de las razones por las que son importantes, pues son responsables de 70% de las emisiones de GEI.
Un punto destacado fue que “las medidas que tomen las ciudades en los próximos años pueden inclinar la balanza. La respuesta al cambio climático no es un misterio… se llama energía limpia”.
Por supuesto, no podía dejar de mencionar la columna vertebral del Plan de Energía Limpia, instrumentada por el gobierno del presidente Barack Obama.
Así, el objetivo de Our Cities, Our Climate, señaló, es el de crear una plataforma para que los alcaldes de las ciudades puedan compartir sus éxitos individuales e intercambiar ideas sobre proyectos que pueden hacer, a futuro, la diferencia: “Cambiar las ciudades es una oportunidad única para cambiar el mundo”.
Y si hay alguien con el conocimiento y la experiencia de que sí es posible transformar una ciudad “sucia” en una limpia, ése es Michael Bloomberg. El empresario, filántropo y hoy enviado especial de Naciones Unidas sobre Ciudades y Cambio Climático, gobernó Nueva York de 2002 a 2013, periodo en el que instrumentó una serie de iniciativas, como transporte público híbrido y la mejora en la eficiencia energética de edificios, para reducir la huella de carbono en 19 por ciento.
Justo por eso, Bloomberg, en Our cities, Our Climate, dijo que no se puede hacer frente al cambio climático de manera efectiva sin poner a las ciudades en el centro de la agenda: “La contaminación de carbono conlleva un costo económico pesado y las ciudades son las más afectadas... Los alcaldes deben entender que tienen los incentivos políticos para actuar”.
El gobierno de la Ciudad de México, en este punto, tiene un desafío mayúsculo: lograr que el transporte público sea suficiente, eficiente y limpio para hacer, por lo pronto, una movilidad sustentable.
Los datos de la Secretaría del Medio Ambiente del DF hablan por sí mismos: todo tipo de transporte es la mayor fuente de emisiones contaminantes, con 46% del total.
De acuerdo con el Sistema de Monitoreo Atmosférico, hasta ayer, de 283 días transcurridos en el año, sólo 71 han sido días limpios.
Es momento de ocuparse y empezar a bajar nuestra huella de carbono.
Twitter: @lorerivera
