Sobre los grupos privilegiados en México

El fenómeno es común y corriente en todas las democracias. Se le conoce como “búsqueda de rentas”. Un grupo social es más propenso a participar políticamente en la medida en que pueda obtener mayores beneficios netos. Se organizan para presionar a los representantes populares, quienes son muy sensibles a las demandas de los grupos con capacidad de movilizar votos y dinero

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

En México hay muchos grupos que se organizan y movilizan recursos para proteger y aumentar sus privilegios. Los ejemplos son múltiples. Algunos empresarios que exigen, y a veces obtienen, regulaciones que favorecen prácticas monopólicas. Algunos maestros de cierta central sindical que solicitan, y a veces obtienen, mejores compensaciones sin comprometerse a mejorar la educación. Campesinos organizados que piden, y a veces obtienen, más subsidios públicos para sus productos. Burócratas que demandan, y a veces obtienen, exenciones fiscales a sus percepciones extraordinarias.

El fenómeno es común y corriente en todas las democracias. Se le conoce como “búsqueda de rentas”. Un grupo social es más propenso a participar políticamente en la medida en que pueda obtener mayores beneficios netos. Se organizan para presionar a los representantes populares, quienes son muy sensibles a las demandas de los grupos con capacidad de movilizar votos y dinero. Como la mayoría de la población no le presta mucha atención a lo que hacen sus representantes, éstos pueden beneficiar intereses particulares con disposiciones jurídicas y partidas presupuestales. De esta forma, las decisiones de los órganos públicos producen políticas públicas que concentran los beneficios en unos pocos y que dispersan sus costos en todos los contribuyentes.

Los grupos de interés movilizan diversos recursos para presionar a los gobernantes. Los grandes empresarios ejercen el poder del dinero financiando carreras políticas. Campesinos cierran carreteras o toman edificios públicos. Los maestros se manifiestan paralizando  ciudades. Los sindicatos suspenden las actividades laborales de sus agremiados. La presión al Estado se da por muchos métodos. Es común que se ceda y otorguen los beneficios privados en detrimento del interés público.

Los líderes de los grupos de interés suelen ser los más beneficiados. Reciben aún más privilegios que sus bases. Es común que los partidos los adopten y los conviertan en diputados y senadores, sobre todo aquellos que movilizan votos. A otros se les otorgan jugosas concesiones gubernamentales que les permiten vivir plácidamente toda su vida.

La acumulación de organizaciones buscadoras de rentas afecta el crecimiento económico. Así lo ha demostrado empíricamente el economista Mancur Olson en su libro The Rise and Decline of Nations. Olson argumenta que las “coaliciones distributivas” hacen que los recursos se utilicen para financiar actividades de cartel y de cabildeo en lugar de dedicarse a tareas productivas. Esta distracción de recursos afecta la eficiencia económica. Además, como las coaliciones defienden sus rentas con todo lo que está a su alcance, se limita la capacidad de la sociedad para adoptar nuevas tecnologías o reasignar recursos para enfrentar situaciones cambiantes. La conclusión es contundente: “a mayor acumulación de coaliciones distributivas, menor la tasa de crecimiento de un país”.

Olson estudia el fenómeno para economías desarrolladas con regímenes políticos estables. Su estudio no incluye a países como México con una economía emergente y una democracia en consolidación. Sin embargo, estudios sobre México apuntan en la misma dirección: que la búsqueda y obtención de rentas afecta el crecimiento económico. Más cuando el Estado tiene pocos recursos y, en lugar de invertirlos en capital (material y humano) para fomentar el desarrollo, los dedica a satisfacer las demandas de grupos de interés que quieren mantener o incrementar sus privilegios.

               

Twitter: @leozuckermann

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