¿Dónde te agarró el temblor?

Hoy, mi país se une y se dirige hacia la luz, no nos desviemos...

Quisiera escribir algo ordenado, pero aún no se disipa todo ese polvo interno ocasionado por tanta sacudida. Traigo revueltas las emociones. Mucha tristeza por lo que pasó, miedo por darme cuenta, una vez más, de que uno de los sinónimos de vida es justamente la palabra vulnerabilidad. Me siento impotente por no poder hacer nada para sacar a esas personas con vida lo antes posible, frustrada por los casos sin éxito, por las personas que perdieron todo, aunque soy empática, no logro siquiera dimensionar la desesperación que debe invadir a quienes tienen a un ser querido bajo los escombros. Siento el dolor que está en el aire, siento también el miedo y la incertidumbre, pero, sobre todo, estoy absolutamente conmovida por todas las manifestaciones de amor y de solidaridad. Me regresan las imágenes de ese momento, personas bajando ocho pisos de un viejo edificio que literalmente se tambaleaba sobre Mariano Escobedo, hombres y mujeres con el gesto deformado por el terror gritaban en silencio, mientras recorrían de forma ordenada esas infinitas escaleras, que parecía nunca habrían de terminar.

Al salir, la sensación de haber sido rescatada, de tener otra oportunidad. La necesidad de saber dónde y cómo se encuentra nuestro círculo cercano, el alivio para los que pueden contestar que todos en sus casas están bien, lo trágico que debe ser para los que no han corrido con la misma suerte. Gente llorando en la calle, ataques de pánico y desmayados, me vuelven las imágenes que viví como si fuera la escena de una película apocalíptica, le llaman stress post-traumático. Muchas emociones... las llamadas y mensajes que te hacen sentir querida, las ganas de abrazar a todos los que amas y decírselo....

La historia de cada uno... ¿ Dónde te agarró?

En el súper, sentada en el avión, moldeando mi cuerpo  en el gimnasio, aburrido en la escuela, subiendo tabiques, cagándome de miedo sobre un andamio, pasándole mis traumas a mi sicólogo, en el ginecólogo, en la regadera, cortándome el pelo, (por eso lo traigo así), cocinando y dejé la estufa prendida, llegando a mi casa, en el dentista, en una junta en la oficina con los ingenieros que calcularon la estructura del edificio viejo donde trabajo, con mi amante en un hotel de paso, viendo desde una azotea cómo se iban derrumbando varios edificios....

Yo estaba en estado hipnótico, en una terapia de regresión a vidas pasadas, justamente cuando me veía como un hombre viejo con unos calzones muy largos, recargándome en mi bastón contra un piso de mosaicos blancos que me daba la sensación de pertenecer a un consultorio médico....

El temblor nos ha agarrado por sorpresa.

Hoy me pregunto:

¿Dónde estoy? ¿ La relación conmigo misma y los demás? ¿Tengo paz o me invaden los remordimientos? ¿Persigo mis sueños o vivo en automático, hago algo por otros o pienso que el mundo es sólo para mí? ¿En qué creo? ¿Cuál es mi lucha? ¿Qué busco? ¿Hacia dónde voy? ¿Hacia dónde guío a mis hijos? ¿En qué invierto mi tiempo? ¿Hacia dónde vamos?

Hoy, mi país se une y se dirige hacia la luz, no nos desviemos... ¡Viva México siempre en el amor!

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