Mi pelo

Había pensado escribir sobre las consecuencias y cómo intentar contrarrestar estos últimos acontecimientos, que de la noche a la mañana nos hacen sentir que vivimos en un planeta diferente. Pero de pronto me siento saturada, quisiera dejar de ver esta película que aún ...

Había pensado escribir sobre las consecuencias y cómo intentar contrarrestar estos últimos acontecimientos, que de la noche a la mañana nos hacen sentir que vivimos en un planeta diferente. Pero de pronto me siento saturada, quisiera dejar de ver esta película que aún ni siquiera termina de empezar, por esa razón he decidido contarte algo que hoy me atañe, que por supuesto es infinitamente menos importante, pero que, por ser mío, se vuelve un tema medular. Mi pelo, esos miles de hilos que cuelgan de mi cabeza, que en ocasiones muevo conscientemente al caminar, esos que brillan bajo el sol y danzan con el viento... Hoy se han visto reducidos a la mitad de su tamaño. Lo que siempre me sucede es que, en momentos de cambio profundo, necesito hacer también un ajuste a esa imagen que el espejo me devuelve. Y ayer fui a la peluquería, sabiendo que no estaba segura de qué es lo que en realidad deseaba. Un cambio, necesito un cambio, eso le dije a la mujer que sostenía las tijeras mientras hablaba en voz alta...

–Tres dedos. Dijo ella. Yo asentí.

Como quisiera regresar el tiempo, haber abierto la boca en ese instante y haber dicho...

No, para. El cambio que necesito tiene muy poco que ver con mi peinado, necesito sentirme más segura en un mundo que me asusta, quisiera cambiar esas ideas que me siguen limitando después de tantos años, quiero saberme capaz de hacer absolutamente lo que quiera, quiero no depender de nadie, ser un ejemplo de una mujer valiente, entregada a la vida y al amor, quiero tratar de que el mundo sea un poquito más hermoso, quiero sentirme orgullosa de ser yo misma, estar conforme de cambiar juventud por libertad y sabiduría, quiero valorar lo que sí tengo en vez de lanzarme al infinito mundo de la insatisfacción y las expectativas, quiero ser hermosa porque así me siento, no porque algún otro me lo diga. Necesito un cambio, evolucionar, quizá conocerme más profundamente, tal vez aceptar al otro justamente como es. Quiero vivir en el aquí y en el ahora, quiero vivir agradecida... Quiero cumplir mis sueños, quiero que éste sea un mundo donde la magia se manifieste y la conciencia prevalezca... Quiero un cambio. Pero no dije nada, después de hacer un gesto positivo con la cabeza.

Me quedé callada, clavé mis ojos en la página 27 de mi nuevo libro, al acabar el párrafo subí la mirada, y para entonces ya era demasiado tarde. No eran tres dedos, eran meses que tendría que esperar para recuperar mi hermosa y larga cabellera. He pasado dos días viviendo en un estado de arrepentimiento, pero ayer en la noche conocí a Mercedes, una mujer maravillosa que quería que la fotografiara porque justo acababa de terminar su tratamiento de quimioterapia y así fue y me di cuenta de que nuestra felicidad tiene que ver muy poco con el pelo.

Temas: