La mayoría de edad
Hoy mi hijo cumple 18 años. ¿Cuándo? ¿Cómo sucedió tan rápido? Cierro los ojos y puedo verlo, así son nuestros recuerdos.
Estoy frente a mi computadora, llevo algunos minutos navegando, buscando datos duros... Algo que sustente esta idea que traigo revuelta en la cabeza... Edad promedio de los mexicanos, edad promedio de la población mundial. La adultez. Las respuestas son variadas. Mi buscador se bloquea con tan sólo escribir esa palabra: adulto, pues este dispositivo está activado con alguna aplicación a la que nombra “búsqueda segura” y ésa es una de las palabras restringidas.
Hoy tengo poco tiempo y no puedo gastarlo en meterme en líos tecnológicos. Hoy mi hijo cumple 18 años. ¿Cuándo? ¿Cómo sucedió tan rápido? Cierro los ojos y puedo verlo; permanezco en silencio y, de repente, aparece su mirada, la misma que tiene hoy, la que me robó el corazón desde el primer instante. Y la película comienza, el recuento de lo compartido, el deleite de sus risas, el asombro de sus muecas, el diccionario interno que poco a poco fue expulsando de su boca las palabras, sus preguntas, las que no estoy segura pude responder. “Si todas las personas del mundo lloraran al mismo tiempo, ¿llenaríamos una alberca?”
Sus primeros problemas, los nuestros, los míos, los que él aminoraba invariablemente con su presencia, con esa sabiduría intacta que tenemos dentro, que sólo los niños saben escuchar. Miles de imágenes que hoy se vuelven emociones que van del orgullo a la nostalgia. Se me fueron como agua 18 años. Ha llegado ese momento en que lo sé, la inocencia me ha abandonado y ha cedido el paso a esa sabiduría que llega con los años. La vida es un suspiro, un tren que acelera despiadadamente, un libro en blanco que se escribe con nuestra sangre, un poema, un cuento, una novela, nuestra propia enciclopedia resumida en un haiku.
La vida, los años, la mayoría de edad. Me hace ruido este concepto. ¿Por qué la palabra mayoría? Según el diccionario aquel concepto significa la parte mayor de las personas o cosas que componen un grupo o un conjunto; ejemplo: la mayoría de nosotros no tenemos 18 años, pero todos los tuvimos. Según la ley de nuestro país es esa la edad necesaria para que una persona pueda ejercer todos los derechos civiles. Obviamente al mismo tiempo aquel adolescente que aún camina sobre un terreno interno bastante incierto y que esconde sus miedos y dudas detrás del todo lo puedo, debe responsabilizarse de un día a otro por sus actos y utópicamente comenzar ese bellísimo proceso de su metamorfosis.
Así, este ser aún tan joven habrá de transformarse en un personaje auténtico, autónomo, productivo, íntegro, independiente, amoroso, consciente de las cosas importantes; sabrá priorizar valores, poner límites, cuidar su salud mental, física y espiritual. Comenzará su proceso de preparación para seguir fluyendo con el ciclo de la vida. Un ADULTO en mayúsculas y en toda la extensión de la palabra. Es ahora cuando entiendo a mi computadora. Qué palabra tan complicada, qué difícil convertirnos en uno cuando toda esta sociedad nos predispone a la eterna adolescencia. Hoy ese niño que me preguntaba tantas cosas no está interesado en mis consejos. Yo quisiera transmitirle esa experiencia, pero confío en que sabrá escucharse a sí mismo. Mi niño aún no es adulto, pero coquetea con la idea; él juega a ser grande y yo juego a que lo es. Todos jugamos, pues eso es la vida: un fantástico juego. ¡Feliz cumpleaños, amor de mi vida!
