Diálogos de estanque

Mujer, que por el hecho de ser hembra bailas con lobos y aprendes todo tipo de coreografías. Hoy, querida Julia, te mueves con y contra la existencia, llevas su ritmo. Cual reptil te arrastras y haces lo impensable por proteger a tu manada; vuelas, volamos, como ...

Mujer, que por el  hecho de ser hembra bailas con lobos y aprendes todo tipo de coreografías. Hoy, querida Julia, te mueves con y contra la existencia, llevas su ritmo. Cual reptil te arrastras y haces lo impensable por proteger a tu manada; vuelas, volamos, como águilas, como esa gaviota que ante nuestros ojos se va desdibujando en el horizonte, como las mismas golondrinas que van y vuelven al mismo nido.

Algunas mujeres sabemos elevarnos de la situación, tenemos la capacidad de salirnos de nosotras mismas, ubicarnos en el espacio-tiempo, y entonces tener ventaja en la perspectiva... Pensamiento oceánico en constante crecimiento. La sabiduría nada tiene que ver con querer saberlo todo, sino con entender este juego que no cuenta con manual de aburridas instruciones. Nadie nos dice cómo entrar a esos cuartos profundos y oscuros dentro de nosotros donde se hallan tesoros ocultos. Esa metáfora hermosa que utilizas, “la llave”, es el símbolo de la libertad, ella abre la puerta. ¿Se puede encerrar el alma ? No lo creo, esos calabozos llenos de huesos e historias rotas sólo se encuentran por el inmenso y complicado laberinto de la mente.

Lo esencial es esa pequeña luz, esos 21 gramos, ese último suspiro es otra cosa. Hoy he pasado toda la mañana en un parque de diversiones, y no en cualquier parque, sino en uno acuático, donde lidiamos con la masividad en una de sus más obvias representaciones. Las cosas no son, en absoluto, blanco y negro: las aristas, los ángulos, los puntos ciegos... Lo que a simple vista no se lee y lo que se dice a medias. Hoy cuento con más herramientas para expandir el momento y vivir de una manera total las experiencias.

En sitios como estos se despierta mi antropólogo. Ubicando a los demás formamos nuestra referencia. En este parque de agua hay un tobogán gigante, amiga. Minera. Quiero compartirte lo que me sucedió mientras subía lentamente por esas escaleras. Fui sacando conclusiones. Siempre me ha parecido que, desde arriba, las personas parecen hormiguitas, sólo que en la mayoría de los casos ese comportamiento animal de pertenencia, el borreguismo, llega a regir sus vidas. A todos nos pasa. De hecho, me encuentro formada en una laaarga fila, parada en estas escaleras, inmersa en esta cultura del “casi alcanzo mi sueño”... ¿Qué es el éxito a fin de cuentas, si no tiene una relación directa con la felicidad? Peldaño siguiente. ¿Qué es la felicidad?

Entonces siento el instante, el ser en el ahora. Me hablas de esa llave. Me hablas del renacimiento y es aquí donde difiero: es imposible vaciarnos y morir en vida; sin embargo, en la presencia consciente podemos soltar lo que no nos sirve más, y así vamos haciéndole hueco a lo que viene. Avanzamos, peldaño a peldaño, formados, porque esa es nuestra realidad hacia la cima de nuestras metas; la vida es una escalera y, al llegar hasta arriba, sólo nos queda disfrutar de esa caída en libertad. Me imagino que un hombre es más sabio cuando se enfrenta, tal cual es, con la realidad, alguien capaz de amarse por el simple hecho de ser testigo del milagro y formar parte de él. Es así como quiero enamorarme, en la entrega absoluta de la aceptación y del descubrimiento, así quiero amar a mi pareja. Estimada tocaya, mencionas un amor malentendido, una idea que sólo esbozas porque, de otra manera, esto podría convertirse en un tratado sobre todo lo confuso. ¿Te imaginas? Te propongo que nos asomemos un poco más por este tema: los amores malentendidos. Te abrazo desde aquí.

Temas: