Alivianarse para vivir mejor

Soy de la generación de la que debió ser buena hija y necesita ser buena madre... He crecido apretada entre el debe y el necesita.

Hoy todos nos preocupamos por vivir más tiempo. Varios factores influyen, como la genética. Hoy está científicamente comprobado que lo que es verdaderamente determinante es la manera en que elegimos vivir.

La portada de la revista Time dice esta semana: “Secretos para vivir más tiempo”. Obviamente la he leído y quiero compartirte mi descubrimiento, porque así se siente lo que se encuentra en algún medio impreso prestigiado. Ahí te va: “Vive tu propia vida y deja en paz a los demás. Sonríe, canta, comparte, ama, no pierdas la capacidad de asombro ni la curiosidad; sé creativo, activo, ríe... Medita, deja de fumar, bebe moderadamente, come frutas y verduras, trabaja, métete al sauna, haz ejercicio, marina tu carne con limón, pero, sobre todo, ¡ALÉJATE DEL ESTRÉSSSSSSSSS!

Soy de la generación de la que debió ser buena hija y necesita ser buena madre... He crecido apretada entre el debe y el necesita. No sé si algunos de mis contemporáneos opinen lo mismo que yo... Ese sentimiento de prisa, que se siente en ocasiones, tiene mucho que ver con el no saber administrar nuestra libertad. Es ése mi gran problema: haber ansiado tanto ser dueña del mundo, que ahora que lo soy no sé qué hacer con él. Es demasiado grande y le debo tanto y, por otro lado, es tan chico y es tan enorme lo que necesito.

Libertad, priorizar y tiempo... es ése el gran meollo del asunto. ¿Qué quiero? Ser feliz, pues la gente feliz vive más tiempo y lo hace sonriendo. Nuestras emociones y pensamientos afectan físicamente nuestro cuerpo. Si estás relajado tu presión sanguínea baja, si estás deprimido también lo está tu sistema inmunológico. Si ríes mucho, se irá marcando la felicidad en el gesto de tu cara.

Llega un punto en la vida en que podemos decidir disolvernos en algo mucho más grande que nosotros mismos; más que encontrarnos de lo que se trata, es de perdernos en el verdadero sentido de existir.

¿Cómo se siente la verdadera libertad? Depende de la propia historia. Es tan única como esos surcos que trae cada quien tatuado en las yemas de los dedos.

Hoy ha llegado el momento de pararme frente a esa mujer del espejo y confrontarla por esos miedos irracionales e infantiles que le empañan la mirada. Es tiempo, también, para tener un diálogo profundo sobre sus errores, dudas y, sobre todo, contabilizar y acomodar aprendizajes, acomodar esos enormes sueños, ubicarla en los temas que, para ella, son fundamentales: la maternidad, hacerla ver que el amor no tiene que ver con protección, que la verdadera educación se llama ejemplo y que sólo amándose y aceptándose ella misma y a su circunstancia conseguirá sus objetivos, incluyendo hijos seguros de sí mismos, más felices y, por lo mismo, más longevos. Desde ahora coleccionar experiencias gratas será mi pasatiempo; aprenderé a vivir más relajada, pues de nada sirve hacer grandes esfuerzos referentes a nuestra salud si no hacemos de ellos un gozo, solamente le vamos sumando estrés a la ecuación.

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