¿Te acomoda, o no, la moda?

Es un molde donde algunos se quedan tan atrapados como en cualquier prisión.

Desde siempre la moda ha sido una cuestión de supervivencia social y en ocasiones incluso física; era la manera de mostrar lealtad a una tribu, diferenciándose de los demás y de esa forma asegurar su protección. Obviamente no pretendo adentrarme en el tema de las tendencias ni hacer un listado de los nombres de esos imperios que se han logrado gracias a nuestra necesidad de identidad y pertenencia.

En todo caso preferiría que el contenido de este escrito girara en torno a la creatividad, a esos nuevos diseñadores independientes que no tienen la intención de uniformar al mundo, sino todo lo contrario. La moda puede ser también un arte, mas intentaré centrar esta reflexión en ese consumismo que se acrecienta junto con nuestras demás insatisfacciones debido a una cuestión de status, o sea, el lugar que ocupamos en referencia con otros. El uso de la palabra moda en este caso me remite a un molde donde algunos se quedan tan atrapados como en cualquier otra prisión. ¿Quién define nuestra sensibilidad y nuestro gusto estético? ¿Por qué se somete el individuo a ciertos y particulares modos, que no sólo definen qué tan acampanados se llevarán este verano los pantalones, sino que marcan toda una idiosincrasia que define una época y por lo tanto nuestro momento histórico? ¿Estaremos habitando este maravilloso planeta en una época donde nos define, más que lo que pensamos, lo que llevamos puesto?

Lo planteo a modo de pregunta, porque me niego a escribirlo como afirmación, pues al analizarlo caigo en cuenta de que ciertas clases dirigentes tienen clara la intención de diferenciarse del resto y, por lo mismo, son las que dictan las normas de ese “buen gusto” haciendo que los demás caigan en una trampa aspiracional. Lo mismo pasa con el mundo de las ideas, donde la perspectiva cambia, mas el fondo sigue siendo el mismo… Separar en vez de unir. La historia no me dejará mentir, esos pantalones de mezclilla que seguramente traes hoy puestos, en un principio fueron un resistente tejido con el que se construían casas de campaña, hasta que un tal Levi Strauss tuvo la genial idea de fabricar ropa resistente que utilizaban mineros y la clase obrera, años después vagos y hippies implementaron dentro de su vida diaria dicha prenda, y hoy los jeans no son un objeto de moda sino parte de nuestra cultura. Así pasa, todo es una cuestión de tiempo y perspectiva. Ayer uno de mis hijos me mostró una foto que tenía en su teléfono.

—¿De qué color lo ves? Me preguntaba mientras señalaba con el dedo la fotografía de un vestido obviamente azul con negro.

Al contestarle me dijo:

—Muchas personas piensan que es blanco con dorado.

—Imposible—, le respondí . A lo que el sumó: —Dicen que si has tenido algún trauma fuerte en la vida lo ves oscuro y si tu vida ha sido tranquila lo percibes claro. En ese momento llamé a su hermano.

—¿De qué color es este vestido?

—Negro con azul. Entonces me levanté de la silla en dirección a la cocina, ahí se encontraba la nana Mati.Le hice la misma pregunta y, para mi total desconcierto, respondió sin titubear y con un gesto de asombro, por tan obvio cuestionamiento: “blanco con dorado”. Entonces decidí hacer el experimento y reenvié el archivo con la fotografía a mi gente cercana, a esas personas que conozco bien para poder hacer un juicio sobre aquel fenómeno, y me di a la tarea de averiguar si aquello tenía que ver o no con la sicología. Lo que sucedió fue sorprendente: aquellos que estaba segura elegirían el negro me contestaban lo contrario, y lo mismo en el sentido opuesto. Debe ser una broma, pensé, seguramente por no ser tan asidua a las redes sociales me había perdido de algún comunicado donde alguno por divertirse solicitaba que si alguien preguntaba que de que color era el atuendo negro contestarán que era blanco. Salí a la calle y al azar hice una encuesta con el bolero, con la señora de la tienda o cualquier transeúnte que se cruzara en mi camino; no se trataba de un juego.

Muchas personas veían blanco aquel atuendo. Pedí ayuda por el mismo medio y al poco tiempo tenía la información. Se debe a la forma de nuestra retina. Los que asegurábamos que se trataba de un objeto oscuro tenemos más capacidad de respuesta a la luz. Entonces fue cuando me hice consciente de que no todo solamente depende de la perspectiva, sino que son muchos los factores que definen lo que vemos y pensamos. De ser este el caso, entonces: ¿cómo es factible que de repente nos unifiquemos en nuestros gustos y pensamientos? Nuestra imagen es parte de nuestra identidad, hay una edad en la que lo que deseamos es formar parte de algo, pero llega un momento en la vida de cada quien, en el que nuestra imagen representa lo que llevamos dentro y lo que somos; claro que de vez en cuando es divertido disfrazarnos, pero un adulto sabe lo que quiere y por eso mismo cuestiona lo que le es impuesto. Es muy triste observar a personas mayores que siguen el último grito de la moda, pues implica que no poseen un estilo propio, eso es lo que a mi parecer los hace caer en el ridículo. Vivo en un barrio donde las personas pasean por los camellones por la tarde, es por eso que en mi paseo cotidiano tengo la oportunidad de toparme con todo tipo de personajes, desde ese vagabundo que pareciera haber escapado de las garras del sistema, cuando lo que le ha sucedido es precisamente lo contrario, hasta esas señoras que gastan su tiempo y su quincena en esas bellas obras de arte que traen bajo los pies. Hoy después de eso que he experimentado en carne propia me ha quedado un poco más claro que la moda debería en vez de ser una dictadura colectiva, un asunto propio en el que se revela el grado de libertad que poseemos, así como ese compromiso que tenemos de ser nosotros mismos en todos los aspectos. Ya se acerca la primavera-verano, por eso mismo propongo no perder de vista lo importante, para así lograr un juicio más claro e inteligente sobre lo que queremos no sólo vestir, sino ser. Atrevámonos y, en vez de seguir el último grito de la moda, escuchémonos y confiemos en que el color que cada uno vemos es el correcto.

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