Sindicalismo

Los sindicatos surgieron como una respuesta de los trabajadores a los efectos negativos de la industrialización. Europa Occidental los vio nacer, en Estados Unidos a finales del siglo XVIII y XIX emergieron como consecuencia al desarrollo del capitalismo para defender sus intereses comunes ante empleadores y los gobiernos para obtener condiciones y mejoras salariales. Así lograron la reducción de las jornadas a 8 horas, indemnización por accidentes laborales, la desaparición del trabajo infantil, la reglamentación del trabajo femenil y condiciones laborales dignas y seguras, así como el descanso de fin de semana

El primero de mayo de 1886 en Chicago, Estados Unidos, la represión sangrienta de una manifestación obrera provocó que esta fecha se instituyera como el Día Internacional del Día del Trabajo. Se fundó la Casa del Obrero Mundial, asociación de corte anarcosindicalista unificadora de las organizaciones obreras, teniendo un papel determinante en la Revolución Mexicana. El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se fundó en 1914.

Fueron las huelgas de Cananea en 1906 y la de los Mártires de Río Blanco en 1907 los movimientos que detonaron el sindicalismo. Concluida la lucha armada, en 1918 surgió la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), con Luis N. Morones, quien ayudó a construir el Partido Liberal Mexicano (PLM). El desprendimiento de Vicente Lombardo Toledano impulsó la fundación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en 1936, con la simpatía del general Lázaro Cárdenas, incluso para fortalecer al Partido de la Revolución Mexicana, con su inclusión como un sector más. Los 5 lobitos: Alfonso Sánchez Madariaga, Rafael Quintero, Fernando Amilpa, Jesús Yurén y Fidel Velázquez lograron un férreo control del sindicalismo mexicano, controlando a sindicatos como el metalúrgico (1934) y el petrolero (1935).

Fidel Velázquez se mantuvo en la cúpula durante 56 años hasta su muerte, siendo sustituido por La Güera Leonardo Rodríguez Alcaine, Joaquín Gamboa Pascoe y ahora Carlos Aceves del Olmo. En 1939 se fundó la Federación de Sindicatos de Trabajadores al servicio del Estado (FSTSE) que dirige Joel Ayala Almeida.

Así encontramos en la historia del sindicalismo mexicano cómo muchos de sus líderes han sido depuestos y desplazados por sus excesos autoritarios y patrimonialistas, provocando el desprestigio a sus personas al acumular riquezas a costa del Estado y de los trabajadores. La corrupción la impunidad, el corporativismo, las prácticas antidemocráticas y la ausencia del respeto a la diversidad ideológica han provocado su ocaso. Joaquín Hernández Galicia, La Quina, Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo, por mencionar algunos.

El movimiento sindical tiene retos mayúsculos, la ausencia de movilidad en sus dirigencias, consecuencia de la falta de preparación de nuevos cuadros políticos, y el rezago de sus objetivos fundamentales que les dio origen, sumados al desarrollo de nuevas tecnologías y nuevas formas de organización y contratación de los servicios laborales, son indicadores que muestran que no han encontrado la forma de ir delante de los nuevos procesos de integración comercial.

Por ello recurren a los juniors del sindicalismo como Napito, el que regresará por sus fueros para dirigir el Sindicato de Mineros fundado por su padre, Napoléon Gómez Sada, su líder vitalicio por más de cuatro décadas quien lo nombró antes de fallecer su “sucesor suplente”, sólo que poca gente sabe que Napito nunca trabajó en mina alguna, eso sí, como flamante director de la Casa de Moneda del país durante dos sexenios. Egresado de universidades de Inglaterra y Alemania, Napito, en sus primeros tres años de “líder”, realizó operaciones financieras por 272 millones de pesos; asimismo, dispuso de un fideicomiso de 55 millones de dólares del sindicato, ambas cantidades las depositó en cuentas bancarias de sus familiares, que siguen sin aclararse, pues huyó a Canadá para evadir la acción de la justicia del país que lo protege por su doble nacionalidad y porque sus inversiones en México son de aproximadamente el 80% en todas las minas del país.

Ahora regresará a México… no el dinero sustraído al sindicalismo minero. Sí, regresará con fuero para representarnos en el pacto federal como senador de la República, gracias a la benevolencia de López Obrador, quien le dará fuero y patente de Corzo para adueñarse del jugoso y rentable negocio de las minas del país. Increíble, ¿o no, estimado lector?

Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía

juancarlossanchezmagallan@gmail.com

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